Gerona de Cabanes, Eulalia

Gerona de Cabanes, Eulalia

Gerona de Cabanes, Eulalia

Barcelona, ca. 1782 – post. 1846

Pintora y académica de Bellas Artes de San Carlos de Valencia desde 1802 y de San Fernando desde 1819. Pertenecía a una familia noble y se casó con José Cabanes que sería alcalde de Barcelona. En 1803 participó en la exposición celebrada en la Casa de la Llotja de Barcelona organizada por la Junta de Comercio de Cataluña.

Retrato de mujer, h. 1802. Museo de Bellas Artes de Valencia

Gerona de Cabanes, Eulalia

 

Pintora y académica de Bellas Artes. Fue académica de mérito de San Carlos desde 1802. Según el acta, la pintora, «señora ilustre, natural y vecina de la ciudad de Barcelona», presentaba un cuadro al pastel que representaba una Joven de medio cuerpo poniéndose una corona de laurel copia de «otra que tiene en su gabinete su Señora Madre». Su cuadro no está ya identificado entre las obras de la colección académica que conserva el Museo de Bellas Artes de Valencia. Sin embargo, una sanguina con el Retrato de mujer anónimo, representa a una mujer que levanta el brazo con una corona vegetal en la mano que podría ser su obra.

En 1803 participó en la exposición celebrada en la Casa de la Llotja de Barcelona organizada por la Junta de Comercio de Cataluña, tras la entrega de premios anuales a los alumnos de la Academia de Bellas Artes de Sant Jordi. La Junta convocaba un Premio de Honor exhibiendo «algunas obras trabajadas por personas aficionadas al ejercicio de las Nobles Artes», entre ellas un pastel de una Virgen con el niño realizado por Eulalia Gerona.

La pintora volvió a presentar una Imagen de la Virgen con el Niño al pastel en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid por el que obtuvo también el título de académica de mérito en 1819. Aunque tampoco se conserva, sabemos que Boix señaló que la obra expuesta en Barcelona fue la que presentó en Madrid. El cuadro fue entregado en Madrid por F. X. Cabanes, Brigadier de los Reales Ejércitos «En virtud del encargo de su hermana política Eulalia Gerona de Cabanes», al parecer era copia de “un original de Viladamar” que se había exhibido en la última exposición de la Academia de San Fernando.

Eulalia Gerona Ros se casó en Barcelona el 25 de mayo de 1805 con José Mariano de Cabanes, «caballero de la Maestranza de Ronda, de la Real y distinguida orden de Carlos tercero y Regidor perpetuo de la Ciudad de Barcelona». Eulalia era heredera del Mayorazgo familiar, sus padres, Francisco de Gerona y Mariana Ros, se casaron en 1781, por lo que ella debió nacer algo después, en torno a 1782. Su cuñado Francisco Xavier de Cabanes estaba casado con Águeda de Bouligny, hermana de Clementina de Pizarro, también académica de mérito de San Carlos, y de honor y mérito de San Fernando, siendo su esposo José García de León, hijo de la duquesa de Frías, era Protector de la Academia de San Fernando e impulsor del Museo del Prado.

A pesar del vínculo, Eulalia Gerona se dirige al secretario según el procedimiento habitual.  José Mariano de Cabanes y Escoffet era natural de Solsona y noble del Principado. Doctor en Leyes por la Universidad de Cervera. Durante la ocupación francesa por su fidelidad al rey, Eulalia y su marido tuvieron que huir varias veces a la montaña. La casa familiar de Solsona, en la que residieron durante la guerra fue saqueada y perdieron un patrimonio de incalculable valor. Posteriormente, fue alcalde constitucional y presidente de la Junta de Sanidad, desempeñando un papel destacado durante la peste de 1821, como refleja la lápida del sepulcro donde ambos están enterrados en Barcelona.

Cabanes, como su esposa, participó de la vida académica ilustrada siendo socio de las academias nacionales Matrintense, de la Historia y Buenas Letras de la ciudad de Barcelona. Destacó por sus conocimientos de arqueología, en 1838 leyó y publicó su Memoria sobre el Templo de Hércules. Su cuñado Francisco Xavier era académico correspondiente en Madrid, fue historiador de la Guerra de la Independencia y fundó en 1818 el primer servicio de diligencias que unía Barcelona a Madrid. Su suegro Mariano Cabanes fue socio numerario de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, en la que su abuelo Miguel Gerona y Rigalt había sido revisor de la Dirección de Óptica. Este último presentó el diseño de la aurora boreal observada desde su casa de campo.

Probablemente sería la Heredad de Can Rigalt de Besós, una casa señorial en la que la familia pasaba temporadas. Un edificio con capilla que compró su abuelo y que en 1843 era propiedad de Eulalia Gerona y su marido. En la esquina aún conserva el escudo de los Gerona. Su abuelo también compró y reconstruyó en Hospitalet de Llobregat otra casa rural de estilo barroco, la Masía Can Rigalt, en cuya puerta principal también está el escudo de los Gerona.

José Mariano Cabanes fue alcalde de Barcelona de 1820 a 1822 y nuevamente entre 1835 y 36. En 1837 fue Senador por la provincia de Lérida, vivía en la Plaza del Estamento de Procuradores, nº 2, cuarto principal, la Plaza de las Cortes en Madrid. Eulalia Gerona aparecía aun en 1846 en la Guía de forasteros en Madrid como académica de San Fernando. Aunque su residencia habitual era la residencia familiar de Barcelona, actual sede del Real Círculo Artístico.

El Palau Pignatelli pasó por sucesión a Eulalia Gerona y su marido. El edificio conserva numerosos tesoros artísticos y un jardín con rosales, naranjos y el simbólico laurel. La Biblioteca de José Mariano Cabanes era una de las más notables de Barcelona. Actualmente en una sala circular de la tercera planta están los estudios de dibujo. En esa casa, donde ella se aficionó a la pintura el Cercle organiza ahora exposiciones. Eulalia Gerona se desenvolvió en un ambiente con una gran sensibilidad artística. Vivió rodeada de libros, obras de arte y tesoros arqueológicos.

MAE, Mariángeles Pérez-Martín, junio 2019.

 

 

 

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Gessler y Shaw, Alejandrina

Gessler y Shaw, Alejandrina

Gessler y Shaw, Alejandrina (Madame Anselma)

Cádiz, 1831 – París, 1907

Alejandrina Gessler, Madame Anselma, desarrolló una dilatada y exitosa trayectoria artística en Francia y en España. Con su pintura se enfrentó a los estereotipos establecidos para las artistas, abordó el desnudo y los grandes formatos y logró el aplauso de la crítica, que la definió como “artista de genio inagotable”.

Henriette Browne, Retrato de Madame Anselma, 1865. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

Gessler y Shaw, Alejandrina

La pintora gaditana Alejandrina Aurora Anselma Gessler y Shaw, conocida como Madame Anselma, era hija de Aurora Shaw de Murphy, de origen irlandés, y del cónsul general de Rusia en España, Alejandro Gessler, quienes le inculcaron el amor al arte que ambos profesaban, sobre todo su padre, coleccionista que adquirió en España pinturas destinadas a la colección personal del Zar.

La formación artística de Alejandrina Gessler hubo de iniciarse en Cádiz, en el marco de la educación preceptiva para las jóvenes burguesas, aunque se desconocen datos al respecto. Sin duda, el protagonismo que en esta ciudad, de carácter cosmopolita e ideas liberales, tuvieron las mujeres en el ámbito del arte, debió de influir en su posterior decisión de dedicarse a la actividad artística. Una decisión que se vio apoyada por su familia, con la que siendo adolescente realizó un viaje para visitar las colecciones artísticas más importantes de Europa y Rusia, fomentando su interés por el arte como artista y como coleccionista (algunas obras de su colección fueron donadas a la Academia de Bellas Artes de Cádiz).

En 1853, con 22 años, contrajo matrimonio con el diplomático francés Charles Lacroix, vicecónsul de Francia en Cádiz, trasladándose a vivir a París, a la Avenue de Messine, donde instaló su estudio y estableció sus concurridos salones. En París, animada por su amiga, la pintora Henriette Browne, continuó su formación en el taller de Gérôme, Lefebvre, Bonnat y Charles Chaplin, llevando a cabo una exitosa trayectoria profesional. Desde 1862 a 1885 participó asiduamente en el Salon de París recibiendo el reconocimiento de la crítica, que destacaba “su dibujo correcto y valiente; su color brillante y robusto; su modo de hacer amplio y seguro; su composición siempre grandiosa, noble y decorosa, fácil y razonada”. Valoraciones positivas, en las que estaba presente el habitual sesgo sexista, como evidenciaba Bonnat al señalar: “no pinta como una mujer, pinta como dos hombres”.

Las primeras obras de Madame Anselma están influenciadas por el realismo, representando campesinas –Aldeana de Gaussan (1862)- y escenas sociales sobre la vida popular y cotidiana en las aldeas francesas –Durante el sermón (1868)-.

En 1870, con el inicio de la Guerra Franco-Prusiana, Alejandrina Gessler y su familia se trasladaron a España, viviendo en Cádiz y Madrid. En Cádiz entró en contacto con la pintura costumbrista andaluza y en Madrid volvió al Museo del Prado y se relacionó con Federico de Madrazo y con el Ateneo madrileño. En estos momentos viajó a Marruecos, realizando una serie de pinturas de estética orientalizante, como La fiesta de natalicio en Tánger (1872-1880).

En el año 1872 fue nombrada Académica Supernumeraria de la Academia de Bellas Artes de Cádiz, señalándose: “por estar dentro de las categorías Académicas que reconoce la legislación vigente, estando prohibido que haya Académicas de Mérito”.

Finalizada la guerra en 1872, regresó a París, llevando a cabo una intensa actividad artística a través de encargos públicos y privados, como sus trabajos para la prestigiosa casa Goupil et Cie. Éditeurs o encargos institucionales como El retrato de Algernon Percy (1873), copia de van Dyck, para el Musée des Copies de París. Al mismo tiempo, mantuvo contactos con su ciudad natal, colaborando en proyectos y certámenes, como la Exposición Provincial de Bellas Artes de Cádiz de 1878, en la que obtuvo Medalla de oro por la obra La adoración de la cruz (1869).

Alejandrina Gessler presentó en el Salon de París de 1885 su obra más alabada: Juno (1882-1885) (203 x 130 cm.). La artista muestra a la diosa desnuda, en un ejercicio de virtuosismo plástico y de valentía, al abordar un tema, como el desnudo, que resultaba complicado para las artistas por varias razones: por un lado, porque tenían impedida su formación en el estudio del desnudo del natural, y por otro, por los prejuicios de la crítica de arte, que observaba entre la censura y la displicencia que una artista se atreviera a tratar este asunto. A pesar de ello, la obra logró Mención honorífica en la Exposición Universal de París de 1889 y obtuvo críticas favorables en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890. En 1891 fue regalada por la artista al Ateneo de Madrid, institución a la que donó tres obras más –Alegoría de la Poesía y la Música, La Verdad venciendo a la Ignorancia y La Elocuencia abrigando bajo la bandera española a la Paz y las Bellas Artes– que ponen de relieve su sobresaliente capacidad para la ejecución de composiciones complejas en grandes formatos, valoradas por la crítica, aunque bajo el habitual tono machista: “Todas las figuras están dibujadas con muy buen gusto y gallardía, y ejecutadas con tal vigor que más parecen obra de hombre que trabajo de delicadas manos femeninas”.

En 1891 Alejandrina Gessler fue la primera mujer admitida como socia honoraria del Ateneo de Madrid y ese mismo año fue nombrada Académica Honoraria Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, tras un agrio debate sobre la conveniencia de nombrar a una mujer académica. Finalmente, su nombramiento se produjo abanderado por un argumento: “acercar a su seno los ingenios que sobresalen en la gran comunidad del arte, sin distinción de sexos y de nacionalidades”.  

A partir de mediados de la década de 1890 Alejandrina Gessler dejó de pintar, según las fuentes “por problemas de salud”; en ello hubo de influir el fallecimiento, en 1895, de su esposo, con quien compartió sus inquietudes artísticas. Su creatividad derivó hacia la literatura, publicando, en 1899 y con el pseudónimo Fulana de Tal, el libro autobiográfico Recuerdos de Cádiz y Puerto Real (1841-1859).

Alejandrina Gessler falleció en París en 1907, publicándose tan sólo un año después una biografía que ponía en valor su trayectoria personal y artística.

MAE, Magdalena Illán Martín, abril 2020.

Aldeana de Gaussan

1862

Óleo sobre lienzo.

Salon des artistes français, París, 1864.

Retrato de Algernon Percy, Décimo conde de Northumberland, con su esposa y su hija

1873

Óleo sobre lienzo. 135 x 180 cm.

Musée de Gap, Hautes-Alpes, Francia.

La Música y la Pintura inspiradas por la Poesía

1885-1887

Óleo sobre lienzo. 280 x 270 cm.

Reproducido en C. M., Biografía artística de Anselma (1861-1905), 1908, pp. 29-31.

La Elocuencia abrigando bajo la bandera española a la Paz y las Bellas Artes

1888-1891

Óleo sobre lienzo. 384 x 415 cm.

Ateneo de Bellas Artes, Madrid.

Alegoría de la Poesía y la Música

1889

Óleo sobre lienzo. 415 x 102 cm.

Ateneo de Bellas Artes, Madrid.

La Verdad venciendo a la Ignorancia

1889

Óleo sobre lienzo. 415 x 102 cm.

Ateneo de Bellas Artes, Madrid.

 

1864, 1865, 1866, 1868, 1869, 1870, 1873, 1877, 1880, 1885. Salon des Artistes Français, París.

1878. Exposición Provincial de Bellas Artes, Cádiz.

1889. Exposición Universal, París.

1890. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid.

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Gil Pérez, Dolores

Gil Pérez, Dolores

Gil Pérez, Dolores (Dolores Gil de Pardo)

 

Almonacid de la Sierra, 1842 – Zaragoza, 1876

Dolores Gil fue una fotógrafa profesional que desarrolló su labor en tierras catalanas y aragonesas durante la segunda mitad del siglo XIX. Se especializó en la realización de tarjetas de visita, que hoy constituyen una amplia e interesante galería de retratos, con las que alcanzó notable prestigio entre el público.

Reverso de una carte de visite del estudio de Dolores Gil de Pardo en Olot. h. 1870.

Gil Pérez, Dolores

 

Dolores Fausta Dorotea Gil Pérez, hija de José Gil Navarro y Silveria Pérez Salvador, nació en 1842 en la localidad zaragozana de Almonacid de la Sierra. A los cinco falleció su madre y su padre contrajo segundas nupcias formando la nueva familia en la que crecieron Dolores Gil y sus hermanos, que debió abandonar el municipio hacia 1848.

No sabemos las circunstancias en que se conocieron ni la fecha en que se produjo el enlace, pero, en cualquier caso, en 1867 Dolores Gil estaba casada con Bernardino Pardo (Tarragona, 1834 – Zaragoza, 1890) y formaban pareja profesional. Tampoco se conocen sus anteriores ocupaciones ni cómo comenzaron en la fotografía, pero dentro de su trayectoria encontramos dos etapas diferenciadas, la catalana (1865 – 1870) y la aragonesa (1871 – 1890).

La primera de ellas, que se desarrolla entre Barcelona, Vic y Olot, es la más conocida y la mejor documentada de la autora. La prensa del momento permite situarla en 1867 en la capital catalana, donde contaba con un referente exitoso como mujer fotógrafa, como era Anaïs Tiffon en el estudio Napoleón, y donde posiblemente se inició en esta nueva y moderna profesión en el gabinete de Domènech. De este periodo se conservan varias tarjetas de visita firmadas por Dolores Gil, que se caracterizan por la sencillez tanto de las composiciones como de los cartones sobre los que están pegadas, en cuyos reversos encontramos un sello de tinta que demuestra como la autora es consciente de su condición profesional, ya que en él podemos leer “Fotografía de la/ Sra. D. Gil de Pardo/ Jaime 1º nº 6/ Barcelona”. Las fuentes hemerográficas locales evidencian que en 1867 la pareja se estableció temporalmente en el municipio de Vic como fotógrafos ambulantes, pero no debieron permanecer allí mucho tiempo porque al anunciarse convocaban en una posada a los clientes que desearan retratarse. Por último, entre 1868 y 1870, se instalaron en Olot, donde nació su segundo hijo y donde Dolores Gil desarrolló la etapa más fructífera y notable de su trayectoria profesional. Es precisamente en colecciones públicas y privadas de dicha ciudad donde se conserva la mayor parte de la obra que conocemos de Dolores Gil. La mayoría son tarjetas de visita que componen una amplia galería de retratos, entre los que encontramos relevantes miembros de la sociedad olotina, pero entre esta colección de imágenes también se conserva, por ejemplo, la vista panorámica más antigua de la localidad, realizada por Dolores Gil de Pardo. Además, hay que señalar que, en los reversos de los retratos de este periodo, se observa una evolución en la manera de registrar su autoría, que va desde la firma autógrafa hasta la litografiada, pasando por el sello de tinta.

Hacia finales de 1870 la pareja de fotógrafos dejó la ciudad de Olot, posiblemente porque estaba atravesando un periodo de incertidumbre política y crisis económica, para trasladarse a tierras aragonesas buscando un entorno más favorable para el desarrollo de su actividad profesional. A mediados de 1871, cuando nació su tercera hija, el matrimonio se encontraba ya en Zaragoza. Fue en dicha ciudad donde desarrollaron fundamentalmente la etapa aragonesa, aunque durante estos años la familia se desplazó temporadas concretas a Calatayud, localidad de la que procedían los padres y abuelos de la autora. Se establecieron en una de las zonas más comerciales y populosas de la ciudad, en la calle de las Escuelas Pías, nº 63, donde se ubicaba tanto el domicilio familiar como el laboratorio y el estudio fotográfico. Durante estos años, aunque no se ha localizado ninguna imagen realizada por la fotógrafa en Zaragoza, es más que probable que Dolores Gil colaborase en el negocio familiar, al menos realizando tareas de revelado y positivado, de retoque e iluminación, de preparación de cartones, marcos y estuches o de atención al público. Sin embargo, sí que se conservan algunas tarjetas de visita firmadas, tanto por el matrimonio como por Dolores Gil en solitario, que fueron realizadas durante las visitas o estancias en Calatayud mencionadas anteriormente.

El 22 de septiembre de 1876, tras el nacimiento de su quinto hijo, Dolores Gil falleció en Zaragoza a causa de una fiebre puerperal y fue enterrada en el cementerio municipal de Torrero. Seis meses más tarde, Bernardino Pardo se casó con Victoria Lardiés, también viuda y de Calatayud, a quien diversos autores confundieron durante algún tiempo con Dolores Gil al aparecer en los anuarios comerciales y tarjetas de visita a partir de 1890 como “Viuda de Pardo”. Además, hay que señalar que entre 1879 y 1883 Bernardino Pardo insertó el nombre de su primera mujer en el Anuario-Almanaque del Comercio situándola en la calle Mercado, probablemente como reclamo para atraer a dicha zona de la capital aragonesa, en la que también estaba ubicado su estudio, a clientes que llegasen de tierras catalanas o bilbilitanas conocedores de los logros profesionales de la fotógrafa, hecho que evidencia el prestigio que Dolores Gil alcanzó durante la primera etapa de su trayectoria.

 

MAE, Blanca Torralba Gállego, marzo 2021

Olot / Fotografía’96. 1996.

Fotògrafes pioneres a Catalunya. Barcelona, Palau Robert. 2005.

 

 

 

AGUSTÍN LACRUZ, M.ª C. y CLAVERO GALOFRÉ, M., “Bernardino Pardo y su señora Dolores Gil, fotógrafos”, Revista general de información y documentación, vol. 29, nº 2, 2019, pp. 467-502.

AGUSTÍN LACRUZ, M.ª C. y TOMÁS ESTEBAN, S., “Las primeras mujeres fotógrafas en Aragón. Pioneras y modernas”, Revista general de información y documentación, vol. 28, nº 2, 2018, pp. 621-658.

“Dolores Gil de Pardo”, en COLITA y NASH, M. (com.), Fotògrafes pioneres a Catalunya (catálogo de exposición), Barcelona, Institut Català de les Dones, 2005, p. 40-43.

GARCÍA RAMOS, Francisco José y FELTEN, Uta A. (eds.), Fotografía [femenino; plural], Madrid, Editorial Fragua, 2019.

GRAU I FERRANDO, D., “La Dolores, la Carme i la Maria. Tres dones que van treballar a Olot, pioneres de la fotografia a Catalunya”, Revista de Girona, 304, pp. 73-75.

HERÁNDEZ LATAS, J. A., Primeros tiempos de la fotografía en Zaragoza – Formatos “Carte de Visite” y “Cabinet Card”, Zaragoza, Cajalón, 2010.

PADÍN OGANDO, F., “DOLORES GIL DE PARDO (1842 – 1883)”, https://www.fotografaspioneiras.com/index.php/2018/01/07/dolores-gil-de-pardo-1883/, (consulta: 27/03/2021).

RODRÍGUEZ MOLINA, M.ª J. y Sanchis Alfonso, J. R., Directorio de fotógrafos en España (1851-1936), Valencia, Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, 2013.

VEGA, C., Fotografía en España (1838-2015): historia, tendencias, estéticas, Madrid, Cátedra, 2017.

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Gil Roësset, Marga

Gil Roësset, Marga

Gil Roësset, Marga

 

Las Rozas, Madrid, 1908 – 1932

 

Marga Gil Roësset fue una escultora perteneciente a una familia de intelectuales y artistas.

 

Adán y Eva, 1930. Colección paricular

Gil Roësset, Marga

 

Marga Gil Roësset nació en Las Rozas, a las afueras de Madrid, en 1908 en el seno de una familia acomodada que ha destacado por el importante número de mujeres intelectuales: su hermana Consuelo fue escritora, su tía fue la reconocida pintora María Roësset Mosquera, su prima fue la también pintora Marisa Roësset Velasco y su sobrina la poeta y fotógrafa Marga Clark. Su producción se incluye dentro de la Generación del 27.

Gil Roësset creció en un ambiente ilustrado y su madre, Margot Roësset, se encargó personalmente de inculcar el amor por el arte y la literatura a sus hijos e hijas. Durante su infancia, visitaba frecuentemente museos, asistía a conciertos de música clásica, viajaban y aprendió cuatro idiomas distintos. Con siete años, mostrando ya una gran capacidad técnica para el dibujo, realizó la que se considera su primera obra: un cuento que escribió e ilustró para su madre. Más tarde, en 1920, ilustraría el cuento El niño de oro, escrito por su hermana Consuelo. En 1923, con 15 años, publicó en París otro cuento junto con su hermana, Rose des Bois.

Desde ese momento, no obstante, se empezó a interesar por la escultura. Se formó de manera autodidacta. En el nº 815 de La Esfera (7-8-1929) el crítico de arte José Francés decía de ella que era una escultora “enérgica, vibrante y misteriosa”. También apuntaba que “la crítica, los profesionales la ignoran. Y, sin embargo, ES”. En 1930, con 22 años, se presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes  con un Adán y Eva que formalmente se aproximaba al expresionismo. A colación de dicha obra, fue entrevistada por Rosa Arciniega para la revista Crónica. En 1931 participó en la exposición anual del Círculo de Bellas Artes y en el Concurso Nacional de Escultura. Además, sus libros y dibujos fueron expuestos en la Exposición Internacional del Libro de Arte, que tuvo lugar en el Petit Palais de París bajo la organización por la Asociación Internacional del Libro de arte francés.

En 1932, Marga Gil Roësset y su hermana Consuelo fueron presentadas al matrimonio conformado por Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, con quienes establecieron una profunda amistad y apoyo intelectual. De hecho, la escultora realizó un busto de Camprubí, una de las pocas obras que la Gil Roësset no destruyó antes de morir. El 28 de julio de 1932, a la edad de 24 años, Marga Gil Roësset se quitó la vida con un disparo en la sien, según cuenta la escultora en sus diarios, por su amor no correspondido hacia Juan Ramón Giménez. Su trágica y temprana muerte truncó su trayectoria profesional.

 

MAE, Clara Solbes Borja, actualizada 2024. DOI: 10.26754/mae1803_1945

Exposición Nacional de Bellas Artes, 1930

Exposición anual del Círculo de Bellas Artes, 1931

Concurso Nacional de Escultura, 1931

Exposición Internacional del Libro de Arte, Petit Palais de París, 1931

Capdevila Argüelles, Nuria. “Marga Gil-Roësset (1908-1932): Soledad agónica, desamor y arte en granito y papel”, Journal of Iberian and Latin American Studies, vol. 19, nº 1, 2010, pp. 7-22.

Capdevila Argüelles, Nuria. Artistas y precursoras. Un siglo de autoras Roësset, Madrid, Horas y horas La Editorial Feminista, 2013.

Serrano, Ana. “Marga Gil Roësset: ilustradora”, Peonza: Revista de literatura infantil y juvenil, nº 62, 2002, pp. 7-16.

Serrano, Ana. “Consuelo y Marga Gil Roësset (1905-1995; 1908-1932)”, Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 49-50, 2003, pp. 191-203.

VV.AA. Catálogo de la exposición de Marga Gil Roësset (1908–1932), Madrid, Círculo de Bellas Artes, 2000.

Francés, José. “Marga Gil Roësset”, La Esfera, n.º 815, 17-8-1929, pp. 22-23.

Jiménez, Juan Ramón. Marga, Barcelona, Fundación José Manuel Lara, 2015.

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Gil-Sanz Arévalo, Teresa

Gil-Sanz Arévalo, Teresa

Aravaca (Madrid) –

Gil-Sanz Arévalo, Teresa

Natural de Aravaca (Madrid), discípula de D.ª Fernanda Francés.

Remitió, desde su domicilio en el número 8 de la calle Fuencarral, la obra Los gatitos a la Exposición General de Bellas Artes de 1897; las obras Frutas, Bodegón y Flores a la Exposición General de Bellas Artes de 1899; y las obras Caza muerta La vuelta del cazador a la Exposición General de Bellas Artes de 1901.

Los gatitos

h. 1897

31 x 40 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1897

Frutas

h. 1899

44 x 75 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1899

Bodegón

h. 1899

42 x 52 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1899

Flores

h. 1899

50 x 61 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1899

Caza muerta

h. 1901

25 x 32 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1901

La vuelta del cazador

h. 1901

107 x 57 cm

Pintura, dibujo, litografía, grabado

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de 1901

1897. Exposición General de Bellas Artes, Madrid.

1899. Exposición General de Bellas Artes, Madrid.

1901. Exposición General de Bellas Artes, Madrid.

DIEGO, E. de, La Mujer y la Pintura en la España del Siglo XIX español. Cuatrocientas olvidadas y algunas más), Madrid, Cátedra, 1987.

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes 1897 (Edición oficial), Madrid, 1897, p. 71.

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes 1899 (Edición oficial), Madrid, 1899, p. 52-53.

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes 1901 (Edición oficial), Madrid, 1901, p. 65.

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