No se encontraron resultados
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.
Madrid, doc. 1901
Pintora, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901.
Pilar García fue una pintora natural de Madrid, donde residía (calle Huertas, 42) cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1901, una pintura titulada Puesta de Sol (Casa de Campo) (11 x 17 cm). Era discípula de la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado.
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Puesta de Sol (Casa de Campo). 1901. Pintura (11 x 17 cm). Paradero desconocido.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1901.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901, p. 56.
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.
Madrid, ? – doc. 1890 París
Pintora, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890.
Rafaela García fue una pintora natural de Madrid. Residía en París cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1890, una pintura titulada Dolce far niente (43 x 52 cm). Era discípula de la Escuela Central de Artes y Oficios.
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Dolce far niente. 1890. Pintura (43 x 52 cm). Paradero desconocido.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1890.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890, p. 72.
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.
Granada, 1878 – Burgos, 1934
La trayectoria artística de María de la Luz García-Duarte, desarrollada entre 1897 y 1905, fue breve. Con 19 años comenzó a exponer sus pinturas -paisajes y jardines- en certámenes granadinos, logrando galardones y la aprobación de la crítica. Posteriormente, su dedicación a la familia condicionó que abandonara su actividad creativa.
Fotografía de María de la Luz García-Duarte González
María de la Luz García-Duarte nació en Granada, el 27 de febrero de 1878. Sus progenitores, María Josefa González y Eduardo García-Duarte, ambos de origen madrileño, residían en Granada desde que este fue nombrado, en 1854, profesor clínico de la Facultad de Medicina de la ciudad andaluza, llegando a ser un reconocido médico, catedrático de Patología y rector de la Universidad de Granada. Tanto María de la Luz como su hermana Blanca fueron educadas en los valores de la burguesía intelectual granadina, favoreciendo su familia, que pudieran acceder a una formación artística que, en el caso de María de la Luz tuvo cierta continuidad y proyección social.
Escasas son las noticias que se poseen sobre la formación inicial de la artista, que, probablemente, se llevara a cabo en la Enseñanza para la mujer ofertada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Granada. Sí se sabe que en torno al año 1900 asistió al taller del galardonado pintor cordobés Tomás Muñoz Lucena (1860-1943), afincado en Granada en dicho año, donde ejerció la docencia como profesor de dibujo en el Instituto de la ciudad. Con Tomás Muñoz Lucena se formaron, igualmente, otras artistas coetáneas, como la también granadina Aurelia Navarro (1882-1968).
María Luz García-Duarte estuvo activa en la escena artística granadina desde 1897, cuando, con 19 años, comenzó a participar en las exposiciones y eventos artísticos locales. Así, en ese mismo año concurrió a la Exposición de Labores de la Mujer, organizada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Granada, en la que obtuvo el título de Socia de Mérito de la institución granadina. También en 1897 participó en la Exposición de Bellas Artes e Industrias artísticas organizada por el Centro Artístico de Granada, una muestra a la que concurrió en diferentes ediciones y obtuvo distintos galardones: en 1899 logró una Mención honorífica en la sección de Pintura por la obra Eligiendo flores y un año después, en 1900, obtuvo un Diploma de Tercera Clase. Igualmente, María Luz García-Duarte participó en otras iniciativas artísticas locales, como en la rifa benéfica organizada en 1898 por el Liceo Artístico y Literario granadino, a favor de los soldados de la guerra de Cuba, y a la que donó una pandereta pintada.
En dichas exposiciones, la crítica valoró positivamente su obra, aunque bajo el habitual enfoque sexista que, en ocasiones, la consideraba una “distinguida aficionada”, aunque señalaba que sus obras “revelan las buenas disposiciones para el cultivo del arte” (“La Exposición”, en El Defensor de Granada, Granada, 22-6-1900, p. 1).
Tras contraer matrimonio, en 1905, con Francisco Ayala Arroyo (Licenciado en Derecho, aunque no llegó a ejercer la profesión), el nacimiento y la crianza de sus nueve hijos a partir de 1906 -dos de los cuales fallecieron antes de su primer año-, redujeron su dedicación a su producción artística y a su actividad expositiva. No obstante, María de la Luz García-Duarte se afanó por continuar pintando, y ello, a pesar de que sus obligaciones domésticas escasamente se lo permitían, como señalaba su hijo mayor, el escritor Francisco Ayala: “Después de casada, apenas sí pudo seguir pintando. Alguna vez, para encanto mío, sacaba el estuche de pinturas, la paleta, todos los instrumentos, e intentaba algo en mi obsequio; pero debía interrumpir la tarea a cada paso, hasta renunciar con enfado. Al fin terminó por abandonar completamente ese grato ejercicio en el que era bastante diestra, y en el que procuró adiestrarme a mí, que le tenía mucha afición y me quedaba horas viéndola pintar a ella» (Ayala, Francisco, Recuerdos y olvidos, Alianza editorial, Madrid, 1982).
María de la Luz García-Duarte residió en Granada hasta 1922, cuando los problemas económicos de la familia determinaron que abandonaran la ciudad granadina para trasladarse Madrid, residiendo cerca del Retiro. Posteriormente, a finales de 1931, la familia volvió a trasladarse, en esta ocasión, a Burgos, donde su marido ejerció como administrador del Monasterio de las Huelgas Reales. En este Monasterio de las Huelgas Reales falleció Luz García-Duarte en 1935.
La obra de María de la Luz García-Duarte se adscribe a las tendencias estilísticas y temáticas vigentes en la escena artística granadina de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Hay en su pintura una especial predilección por el género del paisaje y por la representación de entornos naturales o jardines recreados en plein air, en los que se advierte la influencia de su maestro, Tomás Muñoz Lucena. Le interesa a la artista la captación, en esos espacios, de los matices lumínicos y de los contrastes de luces y sombras, así como la recreación pormenorizada de los elementos con un sentido del dibujo preciosista y con una gama cromática empastada y brillante. Son rasgos que se aprecian en la pintura Nuestro jardín, que fue presentada en la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Granada de 1899 y que obtuvo una valoración favorable por parte de la crítica de arte, según la cual, la obra “acredita las condiciones de artista que tiene su autora” (“Exposición de Bellas Artes y Artes Decorativas VII”, en El Heraldo de Granada, Granada, 19-6-1899, p. 1).
Actualmente la producción pictórica conocida de María de la Luz García-Duarte es muy escasa, teniéndose referencias de diez de sus obras, cuatro de las cuales se conservan en la Fundación Francisco Ayala, con sede en el Palacete de Alcázar Genil de Granada..
MAE, Magdalena Illán Martín, abril 2020.
|
Paisaje Óleo sobre lienzo. Catálogo de la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Granada de 1897.
Pandereta pintada Rifa organizada por el Liceo Artístico y Literario de Granada en 1898.
Recuerdos del Albaicín Óleo sobre lienzo. Catálogo de la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Granada de 1899.
Eligiendo flores Óleo sobre lienzo. Catálogo de la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Granada de 1900 |
Retrato Óleo sobre lienzo. Catálogo de la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Granada de 1900.
Jarrón con flores y libro Óleo sobre tabla. Fundación Francisco Ayala, Granada.
Jinete moro Óleo sobre tabla. Fundación Francisco Ayala, Granada.
|
|
1897. Exposición de Labores de la Mujer, Real Sociedad Económica de Amigos del País, Granada. 1897, 1899, 1900. Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, Granada, Centro Artístico. 1899. Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, Granada. |
|
AYALA, Francisco, Recuerdos y olvidos, Madrid, Alianza Editorial, 1982. AYALA, Francisco, Mi ventana al mundo (Una antología), Málaga, Consejería de Cultura. Centro Andaluz de las Letras, Junta de Andalucía, 2006, pp. 45-50. CAPARRÓS MASEGOSA, Lola, Artes Plásticas en la prensa granadina del siglo XIX, Granada, Universidad de Granada, p. 150. |
SANTOS MORENO, María Dolores, “Granadinas olvidadas. María de la Luz García-Duarte González”, en SÁNCHEZ TRIGUEROS, Antonio y VÁZQUEZ MEDEL, Manuel A. (Eds.), Francisco Ayala escritor universal, Sevilla, Alfar, 2001, pp. 205-222. TORRES LÓPEZ, Matilde, La mujer en la docencia y la práctica artística en Andalucía durante el siglo XIX, Tesis doctoral, Universidad de Málaga, 2007, p. 478. |
|
CARRASCO, El Bachiller, “La Exposición de Labores”, El Popular, Granada, 23-6-1897, p. 2. “La Exposición”, El Defensor de Granada, Granada, 22-6-1900, p. 1. “La Exposición”, El Defensor de Granada, Granada, 3-7-1900, p. 2. “La Exposición de Bellas Artes”, El Heraldo Granadino, Granada, 3-7-1900, p. 2. |
“Las fiestas. Sesión de la Económica”, El Defensor de Granada, Granada, 23-6-1897, p. 2. UN PINCEL, “Exposición de Bellas Artes y Artes Decorativas VII”, El Heraldo de Granada, Granada, 19-6-1899, p. 1.
|
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.
1871- doc. 1890
Pintora, hija del escultor-tallista Gargallo. Participó en diversas exposiciones en la ciudad de Valencia.
Pintora, hija del escultor-tallista Gargallo.
Expuso un Autorretrato, “a tamaño natural”, en marzo de 1886, a los quince años de edad, en el escaparate del establecimiento de los señores Sánchez de León en la calle San Vicente de Valencia. Y, ese mismo año, en septiembre, un Retrato de señora, en los escaparates del señor Janini de Valencia. También participó de forma solidaria en la rifa organizada para recaudar fondos para el busto del pintor José de Ribera en 1887, con una pandereta, en cuyo parche pintó la cabeza de una Chula. En mayo de 1887 expuso un lienzo que representaba la Purísima en el Salón Solís de Valencia, copia del lienzo realizado por Antonio José Estruch Martínez (1835-1907), “copia que se confunde con el original del mismo”.
Ese mismo año, en septiembre, participó en la Exposición del Casino Industrial de Valencia, donde fue reconocida con medalla de cobre. En 1889 expuso el retrato de una Manola en el escaparate de la conocida casa de objetos de escritorio, dibujo y pintura de Faustino Nicolás en la calle Zaragoza de Valencia, del que la crítica destacó que “sobresalen en la pintura, por su propiedad, la mantilla blanca, bien reproducida, y el traje de seda azul que viste la figura (…) Mayores serían los adelantos de esa y otras señoritas, si en Valencia hubiera un centro donde fuera dado estudiar el arte pictórico a las jóvenes que tienen aptitudes para ello, reducidas hoy a la imperfecta enseñanza privada, nunca de resultados tan positivos como los obtenidos mediante una instrucción sistemática”. Por último, en febrero de 1890, expuso en el Salón de Bellas Artes de la calle Caballeros, una Dama del siglo XVI.
MAE, Rafael Gil Salinas, 2019.
Autorretrato. 1886. Pintura. Paradero desconocido.
Retrato de señora. 1886. Pintura. Paradero desconocido.
Chula. 1887. Pintura en parche de pandereta. Paradero desconocido.
Purísima. 1887. Pintura. Paradero desconocido.
Manola. 1889. Pintura. Paradero desconocido.
Dama del siglo XVI. 1890. Pintura. Paradero desconocido.
|
Escaparate del establecimiento Sánchez de León, Valencia, 1886. Escaparate del establecimiento Janini, Valencia, 1886. Exposición Salón Solís, Valencia, 1887. Exposición del Casino Industrial, Valencia, 1887. Escaparate del establecimiento de Faustino Nicolás, Valencia, 1889. Exposición Salón de Bellas Artes Calle Caballeros, Valencia, 1890. |
|
|
GIL SALINAS, R., “Una perspectiva periférica de la creatividad artística femenina en el siglo XIX”, en Lomba, C. y R. Gil Salinas (eds.), Hacia poéticas de género. Mujeres artistas en España, 1804-1939 (Catálogo de exposición IAACC Pablo Serrano y Museu de Belles Arts de València), Zaragoza, Gobierno de Aragón; Valencia, Consorci de Museus Comunitat Valenciana, 2022, pp. 202-229. PINEDO HERRERO, C. y MAS ZURITA, E., “La alegoría mercantil: unas pinturas de Sorolla, Nicolau Huguet, Nicolau Cotanda y Peiró en el comercio de Faustino Nicolás”, Archivo de Arte Valenciano, LXXXIX, 2008, p. 152. ROIG CONDOMINA, V., Las exposiciones de Bellas Artes en la Valencia del siglo XIX, Tesis doctoral, Valencia, Universitat de València, 1994, p. 892. |
|
ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 3-03-1886, p. 2. ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 28-09-1886, p. 2. ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 20-04-1887, p. 2. ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 3-05-1887, p. 2. ANÓNIMO, “Casino Industrial”, Las Provincias, Valencia, 2-09-1887, pp. 2-3. ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 24-10-1889, p. 2. ANÓNIMO, Las Provincias, Valencia, 21-02-1890, p. 2. |
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.
Enguera, Valencia, 1863 – Montilla, Córdoba, 1907
Pintora. No llegó a realizar estudios específicos de Bellas Artes. Recibió clases de dibujo de su padre y, posteriormente, de su hermano José Garnelo y Alda.
Fotografía familia Garnelo (Eloísa se sitúa de pie detrás de su padre, a la izquierda).
Pintora. Nació en Enguera (Valencia) en 1863 y murió en Montilla (Córdoba) en 1907. Eloísa fue fruto de las primeras nupcias del médico enguerino José Ramón Garnelo Gonzálvez con la montillana Josefa de la Cruz Aparicio Sarrión. Apenas conoció a su madre biológica ya que falleció unos meses después de su parto. El padre contrajo nuevamente matrimonio con su paisana Josefa Dolores Alda Moliner. Con cuatro años de edad, Eloísa se trasladó con su familia a Montilla, donde su padre ejerció su profesión y comenzó a vincularse con los círculos culturales de la ciudad cordobesa. El médico, hombre culto, transmitió a sus hijos su amor por las artes plásticas y la literatura, motivo por el que tres de ellos, Eloísa, José y Manuel, se consolidarían como artistas de renombre, mientras que Dolores heredó las dotes literarias de su progenitor y, desarrolló, su afición por la música a través del piano.
Eloísa pronto despuntó por su facilidad para el dibujo, el diseño y la pintura. No llegó a realizar estudios específicos de Bellas Artes, sin embargo, durante su infancia recibió clases de dibujo de su padre y, posteriormente, su hermano José Garnelo y Alda le instruyó y aconsejó durante los periodos vacacionales que pasaron juntos en Montilla.
A iniciativa de su padre, los tres hermanos presentaron sus trabajos en las Exposiciones de Bellas Artes, regionales, nacionales e internacionales, celebradas en aquellos años. Fue en 1887 cuando por primera vez concurrieron Eloísa y José a una Exposición Nacional (celebrada en la calle Jardines, núm. 5). Ambos presentaron sus trabajos en la sección de Pintura. Eloísa eligió un asunto inspirado en la cultura clásica: La hija de Butades (150 x 82 cm). Por esas fechas, los dos hermanos trabajaban conjuntamente en la decoración de la nueva iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Montilla. Según el historiador José Morte Molina, contemporáneo de la pintora, “en los recuadros que separan las ojivas, se ven diestramente ejecutados (…) tres medallones con ángeles y emblemas propios de la Inmaculada virgen”. La capilla se inauguró el 27 de mayo de 1888.
A partir de ese momento la producción pictórica de Eloísa no se detuvo. Ya era una mujer conocida en los ambientes artísticos del país y concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890. Allí expuso en la Sección de Arte Decorativo donde se mostraron las obras Florero (28 x 45 cm) y Florero (65 x 28 cm), que el pintor y escritor Ceferino Araujo Sánchez calificó como “aunque son sencillos los dos floreros de doña Eloísa Garnelo, no por eso llaman menos la atención, por la maestría con que están ejecutados”.
En 1892, por primera vez, acudió a una Exposición Internacional de Bellas Artes, donde fue reconocida con Mención Honorífica por la obra Vendimiadoras montillanas, (también conocido como Vendimiadoras vendimiando), llegando a ocupar la portada del rotativo La Ilustración Nacional, en cuyo interior, el crítico Enrique Contreras Camargo describió la obra como “brillante y sobrio color, correcto de dibujo, suelto y gracioso de factura, sencillo y discreto de composición y sentido como expresado, el lienzo que exhibe en el concurso la señorita doña Eloísa Garnelo revela que su autora es una artista consumada, que hace honor al apellido que lleva. Las vendimiadoras es uno de esos cuadros que más se admiran y que más elogios merecen por parte de la crítica y el público, lo cual demuestra que la señorita Garnelo ha conseguido un triunfo, por el que la felicitamos sinceramente”.
En los mismos términos se expresa el corresponsal del periódico El Liberal, que reproduce un dibujo de dicha obra. La escueta reseña catalográfica de la Exposición es contundente: “Eloísa Garnelo. Vendimiadoras montillanas. Cuadro de costumbres rurales. Bueno de color y dibujado como quisieran dibujar muchos pintores”. Unos meses después, La Ilustración Artística elogia “el trasunto fiel del natural, asunto interpretado felizmente y en el que hay que admirar la exactitud del colorido y su agradable entonación”. Por su parte, la crítica publicada en El Correo Español asevera sobre Garnelo que “es, de todas las señoras pintoras que en esta sala exponen, indudablemente la que, á haber un premio especial, se lo llevaría”, apuntando sobre su cuadro Vendimiadora montillana que “está dibujado con arte y valentía, y el color, así de las ropas como del paisaje, es simpatiquísimo”.
En 1894 la revista semanal Barcelona cómica le dedicó su edición del 17 de marzo, donde reflejó las dificultades de las mujeres artistas para cultivar el campo de las artes: “Eloísa Garnelo goza hoy en el mundo artístico de una tan envidiable y celebrada reputación (…). La aparición en el cielo del arte de una nueva estrella es mirada siempre con cierta innata prevención. ¿Qué es eso? –dicen las mujeres- ¿una de nosotras descollando por su talento sobre todas las demás? Y, sin embargo, si la mujer vale, estudia, se aplica y progresa, triunfa y vence en toda línea, sobreponiéndose a los obstáculos de los unos y las envidias de las otras. Esto ha sucedido a Eloísa Garnelo, autora de obras tan briosamente concebidas como ejecutadas y que apenas si convencen al que las ve, de que están firmadas por mano suave, blanca y fina de mujer elegante. Y es que los intérpretes del arte y la belleza, cuando cumplen esta elevadísima y sagrada misión parece que hacen abstracción completa del sexo”.
En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1895 se mostró el retrato de la Señorita Inés (también aparece como Santa Inés) que, en opinión del crítico Barón de Alcahalí fue “bastante aceptable”. Al año siguiente, en la Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas organizada por el Ayuntamiento de Barcelona de 1896 obtuvo Segunda Medalla por su Tapiz florentino, obra que al año siguiente presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, con la que obtuvo Mención Honorífica. Éste mismo año participó en la muestra Arte Femenino organizada por el Salón Parés de Barcelona con un Jarrito de flores, que aparecía puesto sobre una ménsula. También colaboró con su hermano José en la preparación de pigmentos y materiales de pintura para su gran composición La gruta de Lourdes. Problemas respiratorios determinaron que Eloísa tuviera que aparcar la paleta y los pinceles durante unos años.
En 1901 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra Melodía (96 x 80 cm). En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 expuso en la Sección de Arte Decorativo un grupo de dibujos titulado Trabajos para la enseñanza del dibujo artístico-industrial, siendo premiado con una Tercera Medalla, y la única mujer que es galardonada en ésta ocasión. Este grupo de dibujos, conformado por Formas elementales de la naturaleza y del arte, Fragmentos característicos de la ornamentación histórica y Objetos escogidos del arte decorativo histórico, fue editado en una Memoria ese mismo año. En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906 (celebrada en la calle Recoletos, núm. 5), presentó el retrato de la Señorita Domitila (60 x 41 cm).
Falleció el 16 de febrero de 1907 en su hogar de la calle Corredera a los 45 años de edad. Sus restos mortales reposan en la cripta familiar de la parroquia de Santiago Apóstol.
MAE, Rafael Gil Salinas, 2019.
La hija de Butades. 1887. Pintura, 150 x 82 cm. Paradero desconocido.
Floreros. 1890. Pintura, 28 x 45 cm y 65 x 28 cm. Paradero desconocido.
Señorita Inés o Santa Inés. 1895. Pintura. Paradero desconocido.
Tapiz florentino. 1896. Tapiz. Paradero desconocido.
Jarrito de flores. 1897. Pintura. Paradero desconocido.
Melodía. 1901. Pintura, 96 x 80 cm. Paradero desconocido.
Trabajos para la enseñanza del dibujo artístico-industrial. 1904. Dibujos. Editados.
Señorita Domitila. 1906. Pintura, 60 x 41 cm. Paradero desconocido.
|
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1887. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1890. Exposición Internacional de Bellas Artes, Madrid, 1892. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1895. Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, Barcelona, 1896. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1897. Muestra Arte Femenino del Salón Parés, Barcelona, 1897. Exposición Nacional de Bellas Artes. Madrid, 1901. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1904. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1906. |
|
|
ALCAHALÍ, Barón de (Ruiz de Lihory), Diccionario biográfico de artistas valencianos, Ed. F. Doménech, Valencia, 1897, p. 135. DIEGO, E. de, La mujer y la pintura del XIX español. Cuatrocientas olvidadas y algunas más, Ensayos de Arte Cátedra, Madrid, 2009, pp. 281, 355 y 380. GIL SALINAS, R., “Una perspectiva periférica de la creatividad artística femenina en el siglo XIX”, en Lomba, C. y R. Gil Salinas (eds.), Hacia poéticas de género. Mujeres artistas en España, 1804-1939 (Catálogo de exposición IAACC Pablo Serrano y Museu de Belles Arts de València), Zaragoza, Gobierno de Aragón; Valencia, Consorci de Museus Comunitat Valenciana, 2022, pp. 202-229. ILLÁN MARTÍN, M., Aurelia Navarro: Semblanza de una artista contra corriente, Prensas de la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2021, p. 61. MORTE MOLINA, J., Montilla, apuntes históricos de esta ciudad, Montilla, 1888, pp. 106-108. NAVARRO, C. G., Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931), Museo Nacional del Prado, Madrid, 2020, pp. 71-73. PANTORBA, B. de, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España, Ed. Alcor, Madrid, 1948, p. 179. |
|
ANÓNIMO, El Liberal (en la Exposición de Bellas Artes), Madrid, edición especial, 22-10-1892. ANÓNIMO, La Ilustración Artística, Barcelona, núm. 614, 2-10-1893. ANÓNIMO, “Mujeres ilustres”, Barcelona cómica, Barcelona, núm. 12, 17-03-1894. ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, núm. 4.899, 24-12-1896. ANÓNIMO, La Época, Madrid, 8-06-1897. ARAUJO SÁNCHEZ, Ceferino, El día de Madrid, Madrid, núm. 3.618, 25-05-1890. B. de D., “Exposición de Bellas Artes”, El Correo Español, Madrid, núm. 1.257, 23-11-1892, p. 3. CONTRERAS CAMARGO, E., La Ilustración Nacional, Madrid, núm. 31, 06-11-1892. Epistolario de José Garnelo (inédito), Biblioteca del Museo Garnelo, carta núm. 92, 20-01-1897. GARNELO, E., Enseñanzas del dibujo artístico industrial: Memoria sobre los dibujos presentados en la Exposición General de Bellas Artes, Madrid, 1904. |
La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.