Señán Aldanondo, María

Señán Aldanondo, María

Señán Aldanondo, María

 

Granada, 1894 – Córdoba, 1983

 

 

 

María Señán fue una fotógrafa profesional que trabajó en Córdoba durante la primera mitad del siglo XX. Aunque su madre era la titular, fue ella quien asumió las tareas fotográficas de la galería familiar: se encargaba de realizar el singular retrato árabe, el trabajo de laboratorio, e incluso amplió con obras propias el catálogo de vistas andaluzas confeccionado por su padre, Rafael Señán, que editó en formato de tarjeta postal.

María Señán, Autorretrato, h. 1920. Colección Manuela Revuelto.

Señán Aldanondo, María

María Señán Aldanondo, nacida en Córdoba en 1894, era hija de los fotógrafos Rafael Señán González y Nicasia Aldanondo Aramburu. Su padre había sido uno de los promotores del crecimiento del negocio de los denominados estudios “moriscos”, “árabes” o “nazaríes” a finales del siglo XIX -en cuyos interiores se recreaban arquitecturas y espacios de estilo hispanoárabe, y se ponía a disposición de la clientela atrezo de estilo oriental, para que se retrataran tanto turistas extranjeros como aristócratas y burgueses locales-. A comienzos de 1898, Rafael Señán se asoció con Rafael Garzón y, bajo la firma Garzón y Señán, abrieron en Granada la que es considerada la primera galería con patio árabe, denominada Patio árabe del kadí, situada en la calle Real de la Alhambra, n.º 24.

Apenas tres años después, disolvieron la sociedad y Rafael Señán abrió un nuevo gabinete en la misma calle, con el nombre La gran mezquita de Boabdil, que debió tener éxito, ya que en 1908 abrió una sucursal del estudio granadino en Córdoba. Estaba ubicada en el n.º 129 de la plaza del Triunfo -entonces calle Cardenal González-, y en este caso la galería acristalada estaba decorada con yeserías y azulejos, así como con fondos pintados que reproducían tanto el bosque de columnas del interior de la Mezquita, como vistas del puente romano y del Guadalquivir. Durante los primeros años de actividad fue su esposa, Nicasia Aldanondo -que se había trasladado a la ciudad junto a sus hijas, María y Josefina Señán Aldanondo-, quien dirigió la galería cordobesa, mientras que Rafael Señán continuó al frente de la granadina.

Nicasia Aldanonodo enviudó prematuramente en 1911. Tras el fallecimiento de su esposo, decidió cerrar la galería de Granada y centrarse en la de Córdoba, ciudad en la que, como señala Antonio Jesús González, la competencia era menos dura. Utilizó temporalmente el nombre de Viuda de Señán, pero Nicasia Aldanondo mantuvo la marca comercial Rafael Señán. Sin embargo, aunque era ella quien figuraba como la titular del estudio, prácticamente desde la muerte de Rafael Señán fue su hija, María Señán, quien asumió las tareas fotográficas.

Tanto ella como su hermana Josefina habían recibido la educación propia de las jóvenes de buena posición, y habían cursado estudios de magisterio y de piano; pero las inquietudes artísticas de María Señán le llevaron a interesarse por la pintura y, especialmente, por la fotografía, profesión a la que terminó dedicándose. Como hemos mencionado anteriormente, en la práctica, fue ella quien se hizo cargo de la galería cordobesa: se encargaba de realizar el singular retrato árabe, que experimentó un notable éxito comercial en aquellos años; realizaba el trabajo de laboratorio; e incluso amplió el catálogo de vistas andaluzas confeccionado por su padre con obras propias, que posteriormente editó en formato de tarjeta postal, impresas por la fototipia madrileña Hauser y Menet. Además, continuó ofertando los servicios que había ofrecido el estudio familiar granadino para los aficionados, poniendo a disposición de los visitantes el cuarto oscuro y el laboratorio, y vendiendo material fotográfico. Aunque se dedicó a la fotografía durante décadas, nunca firmó como María Señán, sino que mantuvo, como había hecho su madre, los nombres comerciales de Señán. Fotógrafo o R. Señán.

El éxito comercial de esta tipología de galería comenzó a decaer durante los años veinte y, especialmente, en la década de los treinta. Aunque María Señán consiguió resistir a la guerra civil primero, y a la Segunda Guerra Mundial después -conflictos ambos que afectaron tremendamente al turismo, que proporcionaba la principal clientela de este tipo de establecimientos-, durante la segunda mitad del siglo XX centró su negocio en la venta de recuerdos. María Señán falleció en Córdoba en 1983.

MAE, Blanca Torralba Gállego, octubre 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

 

GARCÍA FELGUERA, M.ª de los S., Cabañas de cristal: galerías de retrato y estudios de fotografía en España, Santa Cruz de La Palma, Cabildo Insular de La Palma, 2020.

GONZÁLEZ PÉREZ, A. J., Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía 1844-1939, Sevilla, Junta de Andalucía, 2021, pp. 149-155.

GONZÁLEZ PÉREZ, A. J., Los Garzón: kalifas de la fotografía cordobesa, Córdoba, Archivo Municipal de Córdoba, 2017.

GONZÁLEZ PÉREZ, A. J., Postales andaluzas, Rafael Señán y la fotografía turística, Córdoba, Palacio de Viana, 2009.

Web Álbum de Fotografías de Córdoba en blanco y negro, disponible en https://www.cordobaenblancoynegro.es/ (fecha de consulta: 13-X-2024).

Censo Municipal de Córdoba, 1913-1914.

Frías Solana, Caridad

Frías Solana, Caridad

Frías Solana, Caridad

 

Villarrobledo, Albacete, 1906 – 1984

Caridad Frías fue una fotógrafa aficionada castellanomanchega que durante los años veinte documentó la vida social de su pueblo natal, Villarrobledo, captando, sin aparentes pretensiones artísticas, interesantes escenas cotidianas, entre las que predominan los retratos de amigas y familiares, los recuerdos de carnaval y las instantáneas de viajes y excursiones.

Caridad Frías, Autorretrato, 1925. Colección Joaquín Planchuelo.

Frías Solana, Caridad

Caridad Frías Solana nació en 1906 en Villarrobledo, una localidad de la provincia de Albacete donde residió toda su vida, en el seno de una familia de propietarios terratenientes. Era la hija menor de Caridad Solana Ortega y de Jerónimo Frías Parra, que había sido alcalde de dicha población en 1887, y que falleció cuando la autora tenía apenas cinco años.

Fue una mujer adelantada a su tiempo, según sus descendientes ella misma presumía de ello, que incluso conducía, una mujer inquieta, que consiguió adquirir una cámara fotográfica, una Kodak Brownie, en torno a 1920. Era una mujer sociable y alegre que, en palabras de su nieto, “se interesaba por cuanto sucedía a su alrededor, leyendo periódicos, escuchando la radio, asistiendo a los cinematógrafos, también a corridas de toros, partidos de fútbol, cacerías, revistas de variedades, circos o zarzuelas, viajando a Madrid o a tomar baños en Valencia y dejando testimonio de todo ello en sus fotografías, que de esta manera constituyen unos insólitos documentos gráficos en los que se refleja la moda, amistades, aficiones, vida familiar y social de una manchega en los años veinte”. Además, como evidencia alguno de sus retratos, también debió interesarse por la pintura, aunque no se conserva ninguna obra realizada por ella.

Caridad Frías es una de las pocas aficionadas a la fotografía que conocemos en la región, una autora que desde los años veinte documentó la vida social de su pueblo natal captando, sin aparentes pretensiones artísticas, interesantes escenas cotidianas. Aprendió la técnica con un fotógrafo de Villarrobledo llamado Castellanos, que regentaba un gabinete profesional. Entre su producción localizamos imágenes más personales, como son los numerosos retratos de amigas y familiares, fotografías de cazadores, recuerdos de carnaval o instantáneas de viajes y excursiones, pero también imágenes de carácter documental en las que retrata a la población local o inmortalizaba acontecimientos concretos como el paso del ferrocarril o el incendio que se produjo en la estación del pueblo en 1925. Además, merece la señalar que, aunque nunca se dedicó profesionalmente a la fotografía, sí que quiso dejar patente su autoría en alguna de las obras con el sello “Fot. C. Frias”.

Durante un tiempo colaboró en la consulta de su primo, el doctor Jerónimo Jiménez, labor que despertó en ella vocación por la medicina, pero, tal y como relata su nieto, la familia rechazó que estudiase dicha disciplina por considerarse inapropiada para una mujer en aquella época. Caridad Frías se casó en torno a 1928 con Joaquín Saínz Obregón, abogado, con quien tuvo tres hijos, Mariuca, Jerónimo y Pilar. Tras el enlace, la autora disminuyó su actividad fotográfica, aunque continuó viajando y documentando experiencias, ya no le dedicaba tanto tiempo ni realizaba ella el revelado.

La autora falleció en su localidad natal en el año 1984. Durante el mes de marzo de 2022 protagonizó una exposición titulada Caridad, momentos rescatados de hace un siglo, organizada por su nieto Joaquín Planchuelo Sainz y ubicada en el Claustro del Ayuntamiento de Villarrobledo.

MAE, Blanca Torralba Gállego, octubre 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

 

2022. Caridad, momentos rescatados de hace un siglo. Villarrobledo, Ayuntamiento.

Información facilitada por su nieto Joaquín Planchuelo.

LÓPEZ MONDÉJAR, P., La huella de la mirada. Fotografía y sociedad en Castilla-La Mancha, 1839-1936, Barcelona, Lunwerg, 2005, pp. 100-101.

Grupo Fotos Antiguas de Villarobledo en Facebook, online: https://www.facebook.com/groups/fotosantiguasdevillarrobledo/ (fecha de consulta: 09-10-2024).

Ascanio Monteverde, Eladia

Ascanio Monteverde, Eladia

Ascanio Monteverde, Eladia

 

La Orotava, 03/03/1907 – d. 1945

Eladia Ascanio Monteverde fue una autora que practicó diversas disciplinas artísticas y participó en la escena cultural canaria durante los años veinte y treinta. Su obra fotográfica fue premiada en concursos dirigidos a aficionados y reproducida en publicaciones de carácter diverso.

Retrato de María y Eladia Ascanio Monteverde con el antiguo traje familiar, h. 1930.

Ascanio Monteverde, Eladia

Eladia Ascanio Monteverde nació en La Orotava, un municipio de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el 3 de marzo de 1907. Era hija de Tomás Ascanio y Méndez de Lugo y de Catalina Monteverde y Lugo, casados a finales de 1905. El 30 de septiembre de 1931 contrajo matrimonio con Bernardo Cólogan y Cullen (1907-1942), XI Marqués del Sauzal, heredando el título de Marquesa del Sauzal. Tuvieron seis hijos: Bernardo, Tomás de Cantorbery Juan, María Teresa, Juan Antonio Jenaro, Enrique José y María del Carmen Eugenia Cólogan y Ascanio.

Durante los años veinte y treinta, Eladia Ascanio participó en diversos concursos dirigidos a fotógrafos aficionados organizados por la Casa de Adalberto Benítez. Tal y como recoge la prensa local, en el certamen celebrado en 1926 la autora recibió el primer premio por la fotografía titulada “La Pesca”, que posteriormente fue reproducida en publicaciones como La Prensa (01-XII-1926) y Hespérides (06-II-1927); asimismo, Eladia Ascanio obtuvo un accésit en el mismo concurso por la obra “Mañanas de verano”. Además, las fotografías presentadas al concurso estuvieron durante un tiempo expuestas en el escaparate de la casa organizadora. Por otro lado, tal y como apunta Yolanda Peralta, una fotografía realizada por Eladia Ascanio fue publicada en el libro Guía del forastero. Santa Cruz de Tenerife de Antonio Encinoso Hernández, editado en 1930.

Eladia Ascanio practicó también otras disciplinas artísticas y en 1927 participó en la Exposición de Labores de Mujer. Una muestra de tejidos, bordados y calados organizada por el Asilo Victoria e inaugurada en el local de la Mancomunidad Interinsular a finales de abril de aquel año. En la crónica publicada en El Progreso (30-IV-1927) se menciona entre las piezas destacadas un “Santo Cristo” en plata repujada realizado por la autora.

En 1945, Teodoro Ríos pintó un retrato al óleo de Eladia Ascanio.

MAE, Blanca Torralba Gállego, octubre 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

Mañanas de verano (1926).

1926. Concurso fotográfico organizado entre “amateurs”. Santa Cruz de Tenerife, Casa de Adalberto Benítez.

1927. Exposición de Labores de Mujer. Santa Cruz de Tenerife, Mancomunidad Interinsular.

PERALTA, Y., Diccionario de Creadoras Canarias del Siglo XIX-XX, Tenerife, Universidad de La Laguna, 2008.

Web Tabla de parentescos de don Fernando de Castilla, Regidor de La Palma (s. XVI), online: https://castilla.maxerco.es/getperson.php?personID=I6670&tree=fernandodecastilla#cite1 (fecha de consulta: 27-08-2024).

ENCINOSO HERNÁNDEZ, A., Santa Cruz de Tenerife. Guía del forastero, 1930.

Hespérides, n.º 47 (Santa Cruz de Tenerife, 21-XI-1926).

Hespérides, n.º 58 (Santa Cruz de Tenerife, 06-II-1927).

“La exposición de labores de mujer”, El Progreso (Santa Cruz de Tenerife, 30-IV-1927), p. 1.

La Prensa (Santa Cruz de Tenerife, 01-XII-1926), pp. 1-2.

Escudero García, María Pastora

Escudero García, María Pastora

Escudero García, María Pastora

 

Sevilla, h. 1842 – d. 1875

 

 

María Pastora Escudero inició su formación artística en el ámbito de la pintura, pero es especialmente conocida por su labor como fotógrafa. A mediados de los años sesenta del siglo XIX abrió su gabinete, denominado La Cruz, en la calle Don Pedro Niño, n.º 6, de Sevilla, y se especializó en la realización de retratos infantiles.

Sello del gabinete fotográfico de María Pastora Escudero, h. 1865. Colección Alonso Robisco.

Escudero García, María Pastora

María Pastora Escudero García nació en Sevilla alrededor de 1840. La autora inició su formación artística en el ámbito de la pintura, de hecho, según apunta Antonio Jesús González, estaba adscrita en los padrones municipales como pintora. En el año 1858 participó en la Exposición agrícola, industrial y artística de Sevilla, en la que recibió una mención honorífica. Tal y como recoge el catálogo de la misma, exhibió: “Seis óvalos al óleo que representan asuntos históricos, dos paises mitológicos en cobre, dos de costumbres, y dos retratos originales; los óvalos, retratos y paises son copia de grabados, presentados por la Señorita D.ª Maria Pastora Escudero”.

En cuanto a su formación específicamente fotográfica, Miguel Ángel Yáñez Polo defiende la posibilidad de que fuese discípula de Manuel Olarte, un daguerrotipista de origen vasco que se estableció en Sevilla durante la década de los cincuenta.

En cualquier caso, María Pastora Escudero abrió su gabinete fotográfico, denominado La Cruz, alrededor del año 1866, en la calle Don Pedro Niño, n.º 6. Se especializó en la realización de retratos infantiles, para los cuales tenía preparados numerosos accesorios de atrezo en el estudio, tales como cunas, moisés, cojines bordados, etc. La autora debió alcanzar un éxito notable en este género, pues fotografió a niños de todas las esferas sociales, ya que, en palabras del mencionado fotohistoriador sevillano: “entre sus obras lo mismo existe el hijo de un albañil de San Andrés que los hijos del marqués de Esquivel”.

Era frecuente que María Pastora Escudero iluminara sus retratos, utilizando acuarelas de tonos suaves. En este sentido, merece la peña subrayar que en el dorso de sus cartes de visite, además de indicar su nombre y el del establecimiento que dirigía, incluía la frase “Se ilumina al óleo por la misma”. Lo cual constituye, tal y como señala Stéphany Onfray, una manera de recalcar sus conocimientos y su formación pictórica.

María Pastora Escudero continuó trabajando en el gabinete hasta comienzos de los años setenta, y falleció en torno a 1875.

MAE, Blanca Torralba Gállego, enero 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

 

1858. Exposición agrícola, industrial y artística de Sevilla. Sevilla.

GONZÁLEZ PÉREZ, A. J., Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía 1844-1939, Almería, Junta de Andalucía, 2021, pp. 89-90.

ONFRAY, S., Mujeres y fotografía en el siglo XIX español. El ejemplo madrileño de la Colección Castellano (1850-1870), Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2022, pp. 298-299.

Portal Clifford Fotoconnexio, online: https://www.fotoconnexio.cat/clifford/ (fecha de consulta: 13/06/2024).

SALVADOR BENÍTEZ, A., “Mujeres tras la cámara. Fotógrafas en la Andalucía del siglo XIX”, en Homenaje a la profesora Isabel de Torres. Estudios de Documentación dedicados a su memoria, Granada, Universidad de Granada, 2009, pp. 807-822.

TORRES LÓPEZ, M., La mujer en la docencia y la práctica artística en Andalucía durante el siglo XIX, Tesis doctoral, Universidad de Málaga, 2007, p. 523.

YÁÑEZ POLO, M. A., Historia general de la fotografía sevillana, Sevilla, Sociedad Nicolás Monardes / Sociedad de Historia de la Fotografía Española, 1997, pp. 132-133.

YÁÑEZ POLO, M. A., “María Pastora Escudero”, ABC (Sevilla, 28-III-1984), p. 75.

Catálogo de los objetos presentados a la exposición agrícola, industrial y artística, celebrada en Sevilla en 1858, Sevilla, 1858, p. 19.

Laporta y Closas, Aurea

Laporta y Closas, Aurea

Laporta y Closas, Aurea

 

Act. 1896

Aurea Laporta y Closas fue una fotógrafa aficionada que utilizó la cámara durante la última década del siglo XIX. En 1896, su obra “De sobremesa” se reprodujo en La Fotografía Práctica, siendo la primera imagen realizada por una mujer española que hemos localizado publicada en una revista fotográfica.

Aurea Laporta, De Sobremesa, h. 1896. Publicada en La Fotografía Práctica, n.º 36 (Barcelona, VI-1896). 

Laporta y Closas, Aurea

Aurea Laporta y Closas contrajo matrimonio con Mariano Gely, con quien compartió la afición a la fotografía. En junio de 1896 se publicó su obra De sobremesa en el número 36 de la revista La Fotografía Práctica, siendo la primera imagen realizada por una mujer española que hemos localizado reproducida en una revista fotográfica. Además, se acompañó del siguiente comentario, el cual, pese a ser interesante por promover la afición a la fotografía entre las mujeres, presenta el habitual tono condescendiente empleado por la crítica al aludir a las creadoras en aquellos años y comentar sus resultados:

Nuestra ilustración. – Gran satisfacción nos causa el poder ofrecer hoy a nuestros lectores la lámina acompañatoria del presente número. El negativo es obra de la distiguida y simpática D.ª Aurea Laporta y Closas, esposa de nuestro estimado amigo D. Mariano L. Gely, cuyos magníficos trabajos fotográficos son bien conocidos de nuestros favorecedores. Es digno de todo encomio el ver cómo la virtuosa esposa, siguiendo la bonita afición de su marido, comparte con él las satisfacciones que proporciona el bello arte de Daguerre, por el cual siente predilecta afición y constituye un notable ejemplo digno de imitar por el bello sexo. De sobremesa constituye un notable conjunto que fielmente ha sido reproducido por el acreditado establecimiento de reproducciones artísticas de J. Thomas y C.ª, de Barcelona.

MAE, Blanca Torralba Gállego, octubre 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

TORRALBA GALLEGO, B., “Presencia femenina en las revistas de fotografía. Desde los orígenes hasta la Primera Guerra Mundial” en Almarcha Núñez-Herrador, E. y R. Villena Espinosa (eds.), Colecciones, museos y fotografía. IX Encuentro de Historia de la Fotografía en Castilla-La Mancha. Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha y Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, 2023, pp. 455-473.

La Fotografía Práctica, n.º 36 (Barcelona, VI-1896).

Alba Muñoz, Alejandrina

Alba Muñoz, Alejandrina

Alba Muñoz, Alejandrina

 

Ajofrín, Toledo, 28/11/1837 – ¿Madrid, h. 1911?

Alejandrina Alba Muñoz se dedicó profesionalmente a la fotografía durante la segunda mitad del siglo XIX. Estuvo casada con los fotógrafos José Martínez Sánchez y Juan Astray, en cuyos gabinetes colaboró, y entre ambos matrimonios regentó su propia galería de retratos, firmando sus trabajos con el sello comercial “A. Alba”.

Estudio de José Martínez Sánchez, Alejandra. Muger del fotógrafo José Martínez Sánchez, h. 1865-1860. Colección Castellano (tomo 6), Biblioteca Nacional de España, Madrid.

Alba Muñoz, Alejandrina

Alejandrina Alba Muñoz nació el 28 de noviembre de 1837 en Ajofrín, un pueblo de la provincia de Toledo, en el seno de una familia humilde. Hija de Francisco Alba y de M.ª Pilar Muñoz, tuvo al menos cinco hermanos. Se trasladó a Madrid en torno al año 1860, donde contrajo matrimonio en 1862 con el fotógrafo José Martínez Sánchez (1807-1874) -anteriormente casado con Antonia Barba, que había fallecido alrededor de 1855-, quien regentaba uno de los gabinetes más relevantes de la ciudad, ubicado en la Puerta del Sol n.º 4, en el que probablemente la autora colaborase desde entonces.

Al poco tiempo de casarse, Alejandrina Alba fue objeto de escándalo al protagonizar una serie de noticias en prensa sobre la supuesta tentativa de envenenamiento a su marido y su posterior huida, cuya búsqueda se recoge en el Boletín de Segovia (09-X-1863), donde se la describe como una mujer de “25 años, color blanco, pelo castaño, nariz fina, ojos garzos, estatura regular”. Poco después, El Pensamiento Español (10-X-1863) informaba de que había sido “reducida a prisión la mujer del fotógrafo”, aunque hasta la fecha no se ha localizado documentación oficial sobre el periodo en que habría estado recluida.

En cualquier caso, tras siete años de matrimonio, José Martínez Sánchez abandonó definitivamente el gabinete para trasladarse a Valencia en 1869, momento en que Alejandrina Alba pasaría a ocupar la posición de cabeza de familia en los padrones municipales, hasta que en 1871 Eduardo Blasco -hijo de la hermana de Martínez Sánchez, que vivía con ellos desde 1864- contó con la potestad para figurar como inquilino principal. Cinco años después, su sobrino político también dejó el domicilio, y Alejandrina Alba recuperó la posición de cabeza de familia -desde 1876 y hasta su próximo matrimonio únicamente vivirían con ella su sobrina de 9 años, llamada Matilde, y una criada-. Merece la pena señalar que es precisamente en el padrón municipal del año 1876 en el que Alejandrina Alba se declara oficialmente por primera vez como “fotógrafa”. Durante los años siguientes estas nuevas posibilidades profesionales quedaron reflejadas en los anuarios comerciales, en la prensa y en sus propias obras, en las que incluyó con un sello seco su firma “A. Alba”. Muestra de ello es que entre los meses de enero y febrero de 1878, la autora publicó semanalmente en La Correspondencia de España el siguiente anuncio: “GALERÍA FOTOGRÁFICA DE A. ALBA, Puerta del Sol n.º 4. Se ha encargado de la dirección de este establecimiento uno de los más inteligentes artistas de este ramo. Cuenta además con un reputado pintor dedicado esclusivamente á los trabajos de su especialidad en esta casa. Los precios no tienen competencia. A. Alba, Puerta del Sol, núm. 4.”

En el año 1880 Alejandrina Alba se casó con el fotógrafo Juan Astray y, aunque fue ella quien aportó el gabinete al matrimonio, tras el enlace será el quien figure como titular hasta principios del siglo XX, cambiando incluso la denominación del estudio. Tras enviudar de nuevo en 1908, Alejandrina Alba atravesó ciertos problemas económicos, como revela la querella contra el Ministerio de Hacienda que mantuvo durante varios años con el objetivo de recibir una pensión de viudedad al fallecer Juan Astray. O, más explícitamente, la petición publicada en El Universo (01-VII-1911): “Una limosna por Dios se suplica para doña Alejandrina Alba, viuda de Astray, de setenta años, y sumamente enferma, que carece de todo recurso (Alcalá, 44, guardilla)”. A partir de ese año no hemos localizado ninguna otra referencia a la autora, por lo que aunque no sabemos la fecha con exactitud, probablemente fallecería por aquellas fechas en Madrid.

En cuanto a su producción, la galería de Alejandrina Alba ofertaba retratos de diversos formatos, carte de visite o cabinet, que fueron realizados tanto a la albúmina como a la gelatina, que además ofrecía la opción de iluminar. Formalmente, los retratos localizados presentan unas características estandarizadas, mucho más comerciales, que evidencian el paulatino cambio de notoriedad que parece haber experimentado el antiguo estudio de José Martínez Sánchez.

A lo largo de su vida, Alejandrina Alba se rodeó de numerosos fotógrafos y artistas, que formaban parte del círculo de su primer matrimonio, así como de las esposas de estos, entre las que podemos mencionar la mujer de Enrique Godínez, a Sebastiana Vaca, mujer de Eusebio Juliá, o a Fernanda Pascual, mujer de Antonio García, ayudante de fotógrafo del Infante Sebastián, mujeres todas ellas que también colaboraron en sus respectivos negocios familiares. Además, como afirma Stéphany Onfray, Alejandrina Alba puede ser considerada “una de las primeras españolas en emplear la fotografía no solo como un medio para contrarrestar la ausencia de marido, o adquirir una independencia económica y profesional especialmente rara en la época, sino también como medio de expresión personal, especialmente apropiado para plasmar sus ambiciones más íntimas”. Y es que en la Biblioteca Nacional se conserva una notable colección de retratos de la autora, en diversas poses y escenografías, que reflejan la complicidad existente entre Alejandrina Alba y la cámara fotográfica, que permiten relacionarlos con prácticas similares llevadas a cabo por figuras renombradas como la emperatriz Eugenia de Montijo, la Condesa de Castiglione o Hannah Cullwick.

MAE, Blanca Torralba Gállego, enero 2024, DOI: 10.26754/mae1803_1945

LÓPEZ BERISO, M., “Alejandrina Alba (1837- ca.1910): de ‘puta pública’ a fotógrafa entre maridos”, en el Congreso Un siglo de estrellas fugaces, Madrid, Museo del Prado, 2021.

LÓPEZ BERISO, M., Un lugar en la historia de la fotografía para José Martínez Sánchez (1807-1874), tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2019.

ONFRAY, S., Mujeres y fotografía en el siglo XIX español. El ejemplo madrileño de la Colección Castellano (1850-1870), Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2022.

RODRÍGUEZ MOLINA, M.ª J. y SANCHIS ALFONSO, J. R., Directorio de fotógrafos en España (1851-1936), Valencia, Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, 2013, vol. II, p. 491 y p. 556.

 

Boletín Oficial de la Provincia de Segovia (Segovia, 09-X-1863), p. 2.

El Clamor Público (Madrid, 07-X-1863), p.3

El Contemporáneo (Madrid, 08-X-1863), pp. 3-4.

El Imparcial (Madrid, 30-X-1879), p. 6.

El Imparcial (Madrid, 13-I-1911), p. 1.

El Universo (Madrid, 01-VII-1911), p. 3.

El Pensamiento Español (Madrid, 10-X-1863), p. 4.

Padrón Municipal de Madrid, 1866.

Padrón Municipal de Madrid, 1876.