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Mayagüez, Puerto Rico, ? – doc. 1915 Madrid
Sara Ruiz de Borrell fue una pintora natural de Mayagüez, Puerto Rico. Residía en Madrid (calle Antonio Acuña, 9) cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1915 una pintura Una gitana (estudio) (97 x 62 cm).
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Una gitana (estudio). 1915. Pintura (97 x 62 cm). Paradero desconocido.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1915.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1915, p. 40.
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Valencia, 1889 – Albacete, 1968
Pintora de comportamiento excéntrico, hija del barón de Alcahalí, viajó por Francia, Marruecos, Cuba y Estados Unidos, donde organizó una polémica exposición de su obra.
Margarita Ruiz de Lihori, Marquesa de Villasante y Baronesa de Alcahalí, pintando un retrato en 1926.
Margarita Ruiz de Lihory y Resino (Valencia, 1889 – Albacete, 1968) es una pintora que presentó una Cabeza de estudio (36 x 36 cm) en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1822. Residía entonces en Valencia (calle Grabador Esteve, 12).
Era la hija menor de José María Ruiz de Lihory y Pardines, barón de Alcahalí y San Juan de Mosquera, y de su esposa Soledad Resino de la Bastida, marquesa de Villasante y condesa de Val del Águila. El padre de Margarita fue Gobernador Civil de Mallorca, alcalde y concejal del Ayuntamiento de Valencia, y diputado en las Cortes españolas en 1904. El aristócrata fue conocido por su faceta de escritor y compositor. Amigo de intelectuales, presidió Lo Rat Penat, una sociedad cultural de defensa de la lengua valenciana, donde Margarita fue proclamada Regina dels Jocs Florals en 1907.
La joven era gran admiradora de su padre, y eso la llevó a licenciarse en derecho o estudiar dos cursos de medicina en una época en que no era habitual que las mujeres lo hicieran. La pintora se casó con un noble valenciano de ascendencia irlandesa, Ricardo Shelly Correa, con quien tuvo cuatro hijos. Cuando murió su padre en 1920 inició un litigio con su hermana mayor, Soledad, por el título de baronesa que siempre utilizó. Abandonó a su marido e hijos y se marchó.
Tras un viaje por Francia, en 1922 fue destinada como corresponsal de prensa a Marruecos. Allí conoció al caudillo rifeño Mohammed Abd el-Krim, El Jatabi, que fue uno de sus grandes amores. Se la acusó de ser espía doble hispano-marroquí, aunque medió en la liberación de prisioneros españoles en el Rif. Allí conoció a Francisco Franco, que la condecoró por su valor al volver a Madrid.
Tuvo siempre un comportamiento excéntrico y, aunque fue activista por los derechos de las mujeres, era una altiva aristócrata. Viajó a México, Cuba y Estados Unidos. Se le atribuyeron numerosos amantes, entre ellos Miguel Primo de Rivera o Henry Ford. Pintó los retratos de tres presidentes y escribió para diferentes periódicos.
Llegó a Nueva York el 26 de julio de 1925 y se instaló en el hotel Almanac, que frecuentaba la comunidad hispana. Allí forjó su propio personaje de aristócrata y reconocida pintora. Declaraba ser discípula de Zuloaga y de Sorolla y haberse formado en París. Cuatro años antes había expuesto en las galerías Laietanes de Barcelona y sufrió una crítica mordaz por su falta de preparación. En Nueva York conoció al pintor Xesús Corredoyra (1889-1939) recién llegado de Cuba, que la protegió y le proporcionó veintiocho cuadros suyos para que se ejercitara copiándolos.
Ante el rechazo de las galerías, para realizar una exposición decidió alquilar un salón en el hotel Brunswick, invitando al gobernador a la inauguración. Para obtener el reconocimiento de la crítica hizo pasar como suyas las pinturas que le cedió Corredoyra, quien acabaría demandándola judicialmente, aunque terminó retirando la denuncia.
Margarita regresó a su país tras dilapidar una fortuna, justo antes de estallar la Guerra Civil. Permaneció en Barcelona junto a sus hijos y allí conoció a su segundo marido, Josep María Bassols. Tras la guerra pasaron unos años en Albacete y luego se instalaron en Madrid, donde tuvo lugar un famoso suceso, el “caso de la mano cortada”, en el que se acusó a Margarita de haber cortado la mano a su hija Margot nada más fallecer. El suceso se publicó en el periódico El Caso y tuvo gran repercusión social. El matrimonio fue detenido y ambos encarcelados en el psiquiátrico de Carabanchel. Poco después eran puestos en libertad y aunque en el juicio se les declaró culpables, no llegaron a ingresar en la cárcel.
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Cabeza de estudio. 1922. Pintura (36 x 36 cm). Paradero desconocido.
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Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1922. Exposición monográfica baronesa de Alcahalí, Boston, 1925. |
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ALCOLEA ALBERO, Fernando, “Margarita Ruiz de Lihory en América (1925-1929). Fraudes y artimañas de una pintora aficionada y su falsa identidad como Teodora Álvarez y Mary Doe”, 16 de marzo de 2020. https://www.academia.edu (Consultado 20-II-2021). FITERA, Gadea, “Margarita Ruiz de Lihory, la amante de Henry Ford y protegida de Franco”, El Mundo, 17 de septiembre de 2016, https://www.elmundo.es (Consultado 18-II-2021). |
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Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1922, p. 13. |
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Elvira Ruiz López fue una fotógrafa andaluza de notable éxito. Una retratista consumada que destacó especialmente en el ámbito de la iluminación, pero que también salió del estudio para realizar postales e imágenes de un carácter más documental, cuyo arte y profesionalidad fueron premiados por la revista Kodak.
Elvira Ruiz López, Autorretrato, h. 1926. Colección Elvira Padillo.
Elvira Ruiz López nació el 14 de agosto de 1904 en la localidad cordobesa de Cabra en el seno de una familia dedicada a la carpintería y a la fotografía, profesión en la que se inició su tío Venancio Ruiz hacia 1880, convirtiéndose en uno de los primeros retratistas de la comarca. Dos décadas más tarde, a partir de 1900, formó a Rafael Ruiz Romero, su hermano y padre de Elvira, quien dirigió el negocio familiar ubicado en la calle Juan Valera durante más de treinta años. De esta manera, fue en dicho estudio donde creció Elvira Ruiz, rodeada de focos y de cámaras, y donde descubrió su pasión por la fotografía. Con solo seis o siete años, la autora ya acompañaba a su padre y colaboraba en las labores que este le asignaba dentro del proceso de creación, lo cual, unido a unas cualidades artísticas innatas, hizo que con apenas quince años dominara la técnica fotográfica y que Rafael Ruiz la alentara y acogiera en su espacio profesional.
Así, a los veinte años, Elvira Ruiz era ya una retratista consumada, que realizaba las tomas, pero también se encargaba de las labores de fijación, retoque, revelado, iluminación y enmarcación de las fotografías, por lo que su padre le impulsó a firmar sus trabajos con su propio sello de Foto Elvira.
El género del retrato fue el más prolífico en su trayectoria y en el que logró la máxima expresión de su trabajo, pero la curiosidad que caracterizaba a Elvira Ruiz también le llevó a salir del estudio, con el propósito de documentar todo tipo de acontecimientos y festividades de la localidad, mostrando un especial interés por la Semana Santa. Asimismo, durante un tiempo, en su negocio trabajaron las tarjetas postales, por lo que también realizó fotografía de paisaje para reproducir los lugares más pintorescos de la zona. Por otro lado, hay que señalar que es en su álbum familiar de juventud donde encontramos sus fotografías más originales, con las que conforma un retrato de la juventud andaluza de su tiempo caracterizado por el naturalismo y una sencillez casi naíf. Además, aunque se desconoce si las imágenes fueron publicadas en algún medio informativo, durante los años de la guerra civil la autora documentó desfiles, misas de campaña y distintos eventos organizados por las tropas nacionales en el municipio de la Subbética cordobesa.
Pero su hábitat natural era el estudio, al que acudían las gentes de toda la comarca a retratarse con sus mejores galas. En las fechas más señaladas, como Semana Santa, Navidad, el día de la Virgen de la Sierra, San Juan, etc., era cuando se concentraba la mayor parte del trabajo, hasta tal punto que en ocasiones era necesario organizar a la clientela por turnos. Además, también era la fotógrafa quien se encargaba de preparar el atrezo, ultimar el vestuario y retocar a los modelos antes de retratarlos. En aquella época triunfó la moda de iluminar las imágenes tras la toma, un proceso lento y costoso que convertía cada copia en una fotografía única, en el que Elvira Ruiz destacó especialmente.
La calidad de su trabajo quedó refrendada con la consecución del primer premio de la revista Kodak que obtuvo en 1930 con la imagen titulada El huerfanito, añadiendo una faceta más a su rico perfil fotográfico. Con el tiempo, su padre continuó cediéndole espacios en el negocio familiar, hasta que Elvira Ruiz asumió por completo la dirección del estudio. Así, durante más de sesenta años, desarrolló una sacrificada trayectoria profesional que la convirtió en una fotógrafa de éxito tanto en Cabra como en los alrededores, labor que compaginó con la vida familiar, pues fue madre de dos hijos, Rafael y Elvira.
Elvira Ruiz falleció en 1996, a los 92 años, tras una dilatada carrera fotográfica que le permitió vivir holgadamente y formar a varias generaciones de profesionales egabrenses (como los Medina, Moreno, González Meneses, Manuel Rascón…), dejando una colección de instantáneas que son reflejo de su arte y profesionalidad.
MAE, Blanca Torralba Gállego, marzo 2021
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“Elvira Ruiz, Memoria Fotográfica”, http://elmarginador.blogspot.com/2017/11/elvira-ruiz-memoria-fotografica.html, (conslta: 25-03-2021). GONZÁLEZ PÉREZ, A. J., Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía 1844-1939, Sevilla, Junta de Andalucía, Centro Andaluz de la Fotografía, 2021. MELLADO MORENO, M., “Elvira Ruiz López”, https://www.cabraenelrecuerdo.com/f-elvira.php, (consulta: 25-03-2021). |
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Madrid, ? – doc. 1934 Valencia
María Rosa Ruiz Martínez fue una pintora natural de Madrid. Residía en Valencia (calle Cirilo Amorós, 79) cuando presentó dos pinturas en las exposiciones nacionales de Bellas Artes celebradas en Madrid en 1934 y 1936. Era discípula de Luis Menéndez y de Pura Vázquez.
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Muchachas valencianas. 1934. Pintura. Paradero desconocido.
Estudio. 1936. Pintura. Paradero desconocido.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1934.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1936.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934, p. 31.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1936, p. 10.
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París, doc. 1908
María Teresa Rumilly fue una pintora natural de París, donde residía cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1908 tres pinturas en miniatura.
MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.
Juana de Aragón (copia). 1908. Pintura, miniatura sobre marfil (9 x 8 cm). Paradero desconocido.
La Natividad (copia). 1908. Pintura, miniatura sobre marfil (18 x 15 cm). Paradero desconocido.
Madame Keanffman y su hija (copia). 1908. Pintura, miniatura sobre marfil (12 x 9 cm). Paradero desconocido.
Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1908.
Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908, p. 56.
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