Ortiz, Concha

Ortiz, Concha

 

Madrid, doc. 1910


Pintora, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1910.

Ortiz, Concha

 

Concha Ortiz fue una pintora natural de Madrid, donde residía (calle Jovellanos, 2) cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1910 una pintura titulada Rocas de Asturias (33 x 50 cm). Era discípula de Joaquín Sorolla.

 

MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.

Rocas de Asturias. 1910. Pintura (33 x 50 cm). Paradero desconocido.

Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1910.

Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910, p. 44.

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Osés Hidalgo, Carmen

Osés Hidalgo, Carmen

Osés Hidalgo, Carmen

Calatayud, Zaragoza, 1897 – Barcelona [?] 1961

 

 

Carmen Osés fue una pintora e ilustradora nacida en Calatayud, de fina sensibilidad, muy activa especialmente en los años treinta y cuarenta. Su trayectoria, marcada indeleblemente por la Guerra Civil, fue silenciada tras su fallecimiento. 

 

Carmen Osés fotografiada el 1 de enero de 1955 en la Galería Argos de Barcelona.

Carmen Osés

 

Carmen Osés Hidalgo vino al mundo en Calatayud el 7 de abril de 1897 a las cinco de la tarde. Era hija del conocido escritor y pedagogo guipuzcoano José Osés Larumbe y de la granadina Encarnación Hidalgo. Su nacimiento en Calatayud fue circunstancial, ya que su padre estuvo destinado en dicha ciudad como maestro de instrucción primaria desde 1893 hasta la primavera de 1900 para instalarse, comenzado el siglo y de forma definitiva, en Barcelona. 

Sin duda, el ambiente culto propiciado por sus padres contribuyó a sus estudios artísticos, siendo discípula, entre otros, de Joan Baixas i Carreter (quien fundó la Academia Baixas), de Climent y de Vicente Borrás Abella, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona (la Llotja), donde completó sus estudios.

En la década de los veinte empieza a exponer de forma colectiva. Así lo hace en 1920 en el Palau de Bellas Artes, en la muestra organizada por la Junta Municipal d´Exposicions de Barcelona, con dos paisajes y un Bodegón; de nuevo en 1921 con Nota gris (desnú) y Gitana, y en el Palau de Bellas Artes del Parque de la Ciudadela en 1922.  En 1926 presenta un Desnudo en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en el Palacio del Retiro de Madrid.

Al menos desde 1924 frecuentaba Mallorca (también Ibiza), lugar que, tras la guerra civil, y a caballo con Barcelona en muchas ocasiones, se convertirá en lugar permanente de residencia junto al pintor Enrique Ochoa, con el que entabla relación sentimental hacia 1925. Allí, en Mallorca, se había instalado el poeta nicaragüense Rubén Darío, con el que el pintor había trabado amistad ilustrando sus obras completas de la editorial Mundo Latino. Y la pareja compartió las tertulias en las que se reunían Rubén Darío, Unamuno, Gabriel Alomar, Sebastián Junyer, Coll Bardolet, Mario Vives, Federico Díaz Falcón y otros amigos, ya que las amistades de ambos eran comunes.

La carrera artística de Carmen Osés empieza a proyectarse iniciándose los años de la II República. Al margen de varias muestras colectivas (destacando el Salón de Artistas Aragoneses del Centro Obrero Aragonés de Barcelona de 1935, o la Nacional de Bellas Artes de 1936), su primera exposición individual de las seis llevadas a cabo antes de la Guerra Civil tuvo lugar en las Galerías Layetanas en 1931. De ella se hizo eco la Revista Blanca a través de su crítico A. Fernández Escobés, crónica por la que sabemos que había vivido en París, posiblemente en 1928, donde, de la mano de su pareja, entró en contacto con la vanguardia artística y literaria. Le siguieron las de 1932, 1934, 1935 y 1936, también en las Galerías Layetanas, y en la Sala Gaspar en 1935, jugando un papel relevante en las mismas el tratadista Josep María de Sucre, con el que mantendrá una profusa relación epistolar.

En aquellos años destaca su colaboración como dibujante e ilustradora de libros, como las portadas de Flores de Montaña. Costumbres y tradiciones aragonesas (1928) e Historia de dos vidas (Lady Alice) de Emma Marshall (1931); de la novela Alejandrina, de Laureano Brillas (1933), con unas iniciales dibujadas exprofeso por la bilbilitana y una bella cubierta de Enrique Ochoa reproducida en huecograbado; el Emocionario infantil de Federico Torres (ca. 1930); o las ilustraciones de las Lecciones progresivas de gramática castellana de Paluzíe revisada y ampliada en 1935 por su padre José Osés Larumbe, con quien colaboró en otras ocasiones, tal es el caso del libro de lectura en cuatro grados La vida, el mundo y sus cosas en su impresión de Heraldo de Aragón.

Muy probablemente la guerra civil la sorprendió, como a Ochoa, en Mallorca, marchando durante el conflicto a París, con algún viaje a Italia. En ese periodo realizó varios dibujos alusivos a la guerra. Sea como fuere, en 1940 ya expone en la Galería Fayans Catalán de Barcelona treinta y ocho óleos y dibujos. Aunque viajará con frecuencia, especialmente a Barcelona, se establece en Mallorca, en Pollensa. 

La mayor actividad expositiva de Osés se da en la década de los años cuarenta, con muestras individuales en Barcelona en 1941 (Galería Pallarés), 1942 (Fayans Catalán), 1944 (Sala Vilomara, Casa del Libro), y Tenerife hacia 1946. En abril de 1949 marcha desde Cádiz a Buenos Aires acompañando a Enrique Ochoa. Durante aquella estancia en la ciudad portuense, Osés expuso en la Galería Müller una colección de veinticinco  cuadros, fundamentalmente bodegones, retratos y escenas mallorquinas.

La salud de Carmen Osés fue maltrecha, quebradiza, y la correspondencia mantenida con Josep María de Sucre hace alusión a sus periodos de reposo. Estas rezuman una constante insatisfacción, sintiendo un lastre profundo en su desarrollo personal y artístico, además del económico. 

En los años cincuenta la actividad de Osés va decayendo de forma importante, exponiendo por última vez en Málaga en 1956. Un año antes la casa-estudio solariega de Ochoa y Osés en la Calle Apuntadores de Palma de Mallorca se abrió al público como Museo como «Mansión de Arte» mostrando obra de ambos y su colección artística. Fallecería en 1961. En 1966 Estudio de Arte, de Radio Barcelona, celebró una exposición antológica a modo de homenaje póstumo, compuesta por veintidós obras.

Abundan en la obra de Osés previa a la guerra los paisajes y retratos, donde aportó un imaginario plástico e icónico de la mujer moderna, independiente, alejada de estereotipos e incluso con cierto espíritu reivindicativo. Y de igual manera, desde los años veinte la pintora bilbilitana se adentra en un campo poco transitado entre las pintoras, el desnudo femenino, donde encontramos uno de los géneros plásticamente más interesantes. Sin embargo, tras la guerra civil vemos en su obra una vuelta a temas tradicionales, al bodegón y las flores resueltamente academicistas, al paisaje ingenuo y el abandonando de esos autorretratos de autoafirmación de los años veinte y treinta, así como del desnudo. 

Rubén Pérez Moreno, Universidad de Zaragoza, febrero 2023

1920. Exposició d´art. Barcelona, Palau de Belles Artes.

1921. Exposició d´art. Barcelona, Palau de Belles Artes.

1922. Exposició d´art. Barcelona, Palau de Belles Artes-Parc de la Ciutadella.

1922. Exposició d´art, Barcelona, Circol Artistic de Sant Lluc. 

1926. Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, Palacio del Retiro.

1931. Carmen Osés. Barcelona, Galerías Layetanas.

1932. Carmen Osés. Barcelona, Galerías Layetanas.

1934. Exposición de pinturas de Osés Hidalgo. Barcelona, Galerías Layetanas.

1935. Exposición de pinturas de Carmen Osés. Barcelona, Galerías Layetanas.

1935. Carmen Osés. Barcelona, Sala Gaspar.

1935. Salón de Artistas Aragoneses. Barcelona, Centro Obrero Aragonés.

1936. Carmen Osés. Barcelona, Galerías Layetanas.

1936. Exposició Pro-Nens Necessitats, Barcelona, Valenciano.

1940. Exposición C. Osés. Barcelona, Galería Fayans Catalán.

1941. Exposición de pinturas de Carmen Osés. Galería Pallarés, Barcelona

1942. C. Osés. Barcelona, Galería Fayans Catalán.

1943. Barcelona, Sala Vilomara, Librería Central.

1944. Exposición Carmen Osés. Barcelona, Casa del Libro, Sala Vilomara.

1946. Galerías Layetenas, Barcelona.

1946[?]. Carmen Osés. Tenerife.

1949. Carmen Osés. Buenos Aires (Argentina), Galería Müller.

1954. Carmen Osés. Málaga.

 

PÉREZ MORENO, R., “Carmen Osés Hidalgo (1897-1961). Un caso de Damnatio Memoriae”, AACA: Revista de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, nº 39, 2017. http://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=1327 (Consultado el 1 de febrero de 2023).

PÉREZ MORENO, R., “El bellum intestinum de una artista: Carmen Osés Hidalgo hasta la llegada del franquismo (1920-1939)”, en LOMBA SERRANO. C., MORTE GARCÍA; C., y VÁZQUES ASTORGA, M. (coords.),  Las mujeres y el universo de las artes, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2020, pp. 369-378.

PÉREZ MORENO, R., «La pintora bilbilitana Carmen Osés Hidalgo (1897-1961). Una lucha por la libertad artística», Cuarta Provincia, Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos (IFC), 2019, pp. 135-162.

 

 

 

 

ACED, J., “Salón de artistas aragoneses”, Boletín del Centro Obrero Aragonés, nº 145, Barcelona, noviembre-diciembre de 1935, p. 4

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 21-III-1931, p. 9.

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 19-III-1932, p. 9.

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 3-III-1934, p. 7.

ANÓNIMO, Be Negre, (Barcelona, 7-III-1934, p. 2

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 21-XI-1935, p. 9.

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 1-V-1936, p. 10.

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 29-III-1940, p. 6

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 16-XI-1943, p. 6.

ANÓNIMO, Hoja del lunes, Barcelona, 20-XI-1944, p. 7.

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 10-XI-1944, p. 6

ANÓNIMO, La Vanguardia, Barcelona, 12-XI-1946, p. 4

ANÓNIMO, ABC, Sevilla, 14-XII-1948, p. 6

ANÓNIMO, “De Arte”, La Vanguardia, Barcelona, 4-I-1955, p. 21.

ANÓNIMO, “De Arte”, La Vanguardia, Barcelona, 24-VI-1966, p. 31.

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BLASCO FERRER, E. (S/F), Hierro candente, Autobiografía inédita.

BORIEL, “Art i artistas”, La Esquella de la Torratxa, Barcelona, 3-IV-1931, p. 216.

BOSCH, J. F., El año artístico barcelonés. Temporada 1942-1943, Barcelona, Ediciones Europa, pp. 131-132.

BRILLAS, L., Alejandrina, Barcelona,  Luis Gili, 1933.

CATÁLOGO, Exposició d´art: catàlech il.lustrat, Palau de Belles Arts, Junta Municipal d´Exposicions, Barcelona, 1920.

CATÁLOGO, Exposició d´art: catàlech il.lustrat, Palau de Belles Arts, Junta Municipal d´Exposicions, Barcelona, 1921.

CATÁLOGO, Exposició d´Art: catàleg oficial, Barcelona, Palau de les Belles Arts-Parc de la Ciutadella, Junta Municipal d´Exposicions, Barcelona, 1922.

CATÁLOGO, Carmen Osés, 21 de marzo a 3 de abril, Galerías Layetanas, 1931.

CATÁLOGO, Exposición de pinturas: Barcelona 19 de marzo a 1 de abril, Galerías Layetanas, 1932.

CATÁLOGO, Exposición de pinturas de Osés Hidalgo: del 3 al 16 de marzo, Galerías Layetanas, 1934.

CATÁLOGO, Exposición de pinturas de Carme Osés: oberta del 22 de noviembre al 6 de desembre, Sala Gaspar, 1935.

CATÁLOGO, Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, Palacio del Retiro, 1926

CATÁLOGO, Salón de Artistas Aragoneses. Centro Obrero Aragonés de Barcelona, 1935.

CATÁLOGO, Exposició Pro-Nens Necessitats, Valenciano, 1936

CATÁLOGO, Exposición C. Osés. Galería Fayans Catalán, Barcelona, 1940

CATÁLOGO, Exposición de pinturas de Carmen Osés. Galería Pallarés, Barcelona, 1941.

CATÁLOGO, C. Osés . Galería Fayans Catalán, Barcelona, 1942

CATÁLOGO, Exposición Carmen Osés. Barcelona, Casa del Libro, Sala Vilomara, 1944

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LA ROSA, T., “Arte y artistas”, La Vanguardia, Barcelona, 13-XII-1942, p. 4

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LEZAMA, Antonio de, “Exposición Nacional de Bellas Artes”, La Libertad, (Madrid, 9-VI-1926, p. 5.

MANZANO, R., “Exposición Regional preparatoria de la I Bienal Hispanoamericana. No están todos los que son ni son todos los que están”, Solidaridad Nacional, Barcelona, 8-VII-1951.

OSÉS LARUMBE, J. y OSES HIDALGO J., La nación catalana no ha existido nunca. La verdad de la historia, Zaragoza, Uriarte, 1932.

PALUZÍE, Gramática Castellana, Barcelona: Edita imprenta Elzeviriana y Librería Camí, S. A., 1935.

RIPOLL, L. y PERELLÓ, R., Las Baleares y sus pintores (1836-1936). Ensayo de identificación y acercamiento, Palma de Mallorca,1981,  p. 223.

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TRIADÓ et al., La pintura catalana. Els Protagonistes dels segles XIX i XX, Barcelona, 1994, p. 165.

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Osorio y de la Cueva, María Pilar

Osorio y de la Cueva, María Pilar

Osorio y de la Cueva, María Pilar

¿?, 1790 – Madrid, 1862

 

Académica de mérito por la pintura en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, tras presentar un dibujo de Homero.

 

María Pilar Osorio y de la Cueva, Homero, 1819. Dibujo, lápiz negro sobre papel verjurado, 478 x 345 mm. Museo de Bellas Artes de València.

Osorio y de la Cueva, María Pilar

 

Entre las damas de ilustre familia que solicitaron su ingreso en la Academia de San Carlos se encuentra esta pintora que, el 17 de julio de 1819, remitía desde Valencia un oficio al secretario de la entidad, adjuntando la «obrita de dibujo» que había concluido ese día. En su escueto escrito solicita a la Junta le «dispense la honra de admitirla en obsequio de [su] adhesión a las nobles artes, cuya fineza será un poderoso motivo para [su] gratitud, y un nuevo estímulo para procurar [sus] adelantamientos». Reunida la Junta ordinaria al día siguiente, el director general y los demás profesores la creaban por aclamación académica de mérito en la clase de pintura y daban orden de expedir el correspondiente diploma. Según consta en el acta, el dibujo era «copia de la estampa que representa a Homero» y fue entregado junto con otros «varios dibuxos que ha executado, ofreciendo el primero», tal como decía en su memorial.

A pesar de la escasa repercusión crítica que tuvo su nombramiento académico, su obra sí se ha conservado. Además, la autora escribió su nombre al pie del dibujo y la fecha en la que lo ejecutó, por lo que actualmente está identificado entre las piezas de la colección académica custodiada por el Museo de Bellas Artes de Valencia. El Catálogo de dibujos del Museo hace una breve descripción de la obra pero sin aportar ningún dato de la autora, ni tampoco sobre cuál era esa estampa copiada, según se decía en el acta. En realidad, el dibujo guarda una gran similitud con la estampa Homère grabada en 1816 por Jean-Baptiste-Raphaël-Urbain Massard (1775-1843). El grabador reprodujo en esta obra una pintura de inspiración clásica Homero ciego, que realizó François Gérard (1770-
1837) en 1814. Y, según relató el primer biógrafo de Gérard, la pintura había sido destruida por el artista, por lo que el grabado de Massard sería el único testimonio del original.

La imagen es una recreación de otro lienzo del mismo pintor, Belisario, 1797, en el Getty Museum. Ambas obras se insertan en la línea del neoclasicismo que retoma personajes bíblicos o de la tradición clásica con fines moralizantes, tan del gusto de la época. La pieza que presentó Pilar Osorio es una reproducción fidedigna de la estampa de Massard, que demuestra la buena mano de la académica. La elección de esa imagen nos revela el gusto de la autora, una mujer al tanto de las novedades internacionales del arte y, además, con acceso a una estampa que apenas hacía tres años se había grabado en Francia. La estampa de Massard apareció unos años después, en 1880, en la revista La Ilustración española y americana acompañando un artículo sobre Homero. No tenemos noticias de quién pudo ser su maestro de dibujo, si es que lo tuvo, pero dado su alto linaje es bastante probable que recibiera una educación exquisita y tuviera como instructor de dibujo a alguno los mejores maestros de la época. De hecho, el padre de María del Pilar era un hombre interesado por el arte y desde 1805 era académico de honor de San Carlos.

Felipe Carlos Osorio Castellví, VI conde de Cervellón, marqués de Nules y Quirra, de Villatorcas, señor de otros muchos Estados, y grande de España, nació en el
Real Sitio de San Ildefonso el 19 de octubre de 1758. El cardenal patriarca de las Indias lo bautizó en pompa en el Real Palacio de Madrid, su madrina fue la reina Isabel de Farnesio. El VI conde de Cervellón sirvió en el Real cuerpo de Guardias Españolas, fue coronel del regimiento de la Corona, teniente general del ejército y capitán general de los reinos de Valencia y Murcia, caballero gran cruz de Carlos III y comendador de Castilla en la de Alcántara. Se casó el 21 de noviembre de 1789 con María Magdalena, hija de Miguel José de la Cueva y de Cayetana de la Cerda, XIII duques de Alburquerque. En octubre del año siguiente nació la primogénita, María Pilar. La familia residía en la calle del Prado de Madrid en 1794. Su hermano Felipe María nació en Madrid el 27 de junio de 1795 y al morir su padre el 24 de octubre de 1815 heredaría todos los títulos familiares.

Felipe María Osorio de la Cueva Castellví la Cerda Coloma Mercader y Carroz, VII conde de Cervellón, de Elda, de Anna, de Siruela y de la Pezuela de las Torres, marqués de Nules, Villatorcas, Noguera y la Mina, señor de muchos lugares de España y de las baronías del marquesado de Quirra en el reino de Cerdeña. Dos veces grande de España, fue gentilhombre de cámara de Fernando VII y de su hija Isabel, gran cruz de Carlos III, maestrante de Valencia, y senador del Reino. Contrajo matrimonio el 26 de noviembre de 1821 con Francisca Gutiérrez de los Ríos, duquesa de Arco, de Fernán Núñez y de Montellano, marquesa de Castel Moncayo y cuatro veces grande de España. Tuvieron dos hijos, pero Vicente murió a los pocos meses, quedando como única heredera María del Pilar Loreto Osorio y Gutiérrez de los Ríos que nació el 10 de diciembre de 1829.

Los historiadores Joaquín Ezquerra y Luis Bueno la eligieron para incluirla en la categoría de «nobleza» en sus Retratos de mujeres españolas del siglo XIX, pues fue III duquesa de Fernán Núñez y heredera de ilustre casa de Cervellón. Se casó en Madrid el 14 de octubre de 1852 con Manuel Falcó de Adda y Valcárcel, marqués de Almonacir, hijo del Príncipe Pío de Saboya, según los autores la duquesa estaba «entonces conceptuada como el más ventajoso partido de la Corte» y sin duda lo era por su gran fortuna y «timbres nobiliarios». En Valencia, la familia poseía el espléndido Palacio de Cervelló, actual sede del Archivo Municipal de Valencia fue construido en el siglo XVIII por los condes de Cervelló, señores de Oropesa, está ubicado frente al convento de Santo Domingo en la plaza de Tetuán. Del edificio de estilo neoclásico solo se mantiene la fachada con dos pisos de balcones que flanquean unas torres a ambos lados. Uno de los palacios más emblemáticos de la ciudad, pues al ser derribado el Palacio Real en 1810, se convertiría en residencia oficial de los monarcas en sus visitas a la ciudad. Allí fue recibido Fernando VII en su retorno a España en 1814 con arcos de triunfo, alegorías y retratos del rey. Allí se firmó el decreto que derogaría la Constitución de 1812 disolviendo las Cortes. Allí, en 1840 abdicaría su esposa la regente María Cristina. Y allí ocurrió durante la ocupación francesa un episodio en el que se vio implicada la hija del conde de Cervellón, según narra el conde de Toreno en su Historia del levantamiento. Durante la invasión francesa «los naturales de Valencia activos e industriosos, pero propensos al desasosiego y a la insubordinación, no era de esperar que se mantuvieses impasibles y tranquilos, ahora que la desobediencia a la autoridad intrusa era un título de verdadera e inmarcable gloria».

El 23 de mayo tras recibir la Gaceta de Madrid con las renuncias de la familia real, las gentes del pueblo que solían reunirse en la plazuela de las Pansas escucharon en la voz del Palleter el famoso grito: ¡Viva Fernando VII y mueran los franceses! Corrió como la pólvora y en la plaza de santo Domingo arreció el tumulto. La furia de los amotinados tomó de caudillo al padre Juan Rico, un franciscano fervoroso y elocuente capaz de controlar a la plebe e impedir que se enervase en exceso. Rico fue llevado a hombros al lugar donde se celebraban las sesiones del gobierno, allí tras debatir acaloradamente las autoridades claudicaron con las exigencias del pueblo y se nombró general en jefe del ejército que iba a formarse al conde de Cervellón. Las autoridades sometidas decidieron dar parte a Madrid pidiendo tropas para que las protegiese, el pueblo ignorante de la doblez se retiró a sus casas. Rico receló tras las propuestas de soborno del arzobispo y se preparó otro motín la mañana siguiente. El franciscano durmió en la plaza de Tetuán y muy temprano le visitó el capitán Moreno, el cual tenía amistad con personas de gran influjo en el pueblo y la huerta, los Beltrán de Lis que «atizaban el fuego encubierto y sagrado de la insurrección». Moreno y Rico pretendían apoderarse de la ciudadela. «Un impensado incidente estuvo entre tanto para envolver a Valencia en mil desdichas. La serenidad y valor de una dama lo evitó felizmente». El pueblo había insistido en que se leyese el correo que iba a Madrid, la valija fue transportada a casa del conde de Cervellón, y nada más comenzar el registro toparon con el pliego que era duplicado del parte de las depuestas autoridades pidiendo auxilio, «viendo la hija del conde, que presenciaba el acto, la importancia del papel, con admirable presencia de ánimo al intentar leerle le cogió, rasgole en menudos pedazos, e imperturbablemente arrostró el furor de la plebe amotinada. Esta si bien colérica, quedó absorta, y respetó la osadía de aquella señora que preservó de muerte cierta a tantas personas» para Toreno, una acción digna de «eterno loor». La hija del conde era María Pilar Osorio.

En ocasiones, María Pilar Osorio ha sido confundida con su sobrina, María Pilar Loreto Osorio, III duquesa de Fernán Núñez, que en 1859 le cedió el título de marquesa de Noguera, que la tía había reclamado al morir su hermano. La marquesa de Noguera permaneció soltera y convivió con la familia de su hermano, VII conde de Cervellón, en el palacio de Fernán Núñez de la madrileña calle de santa Isabel. Uno de los mayores lugares de sociabilidad de época isabelina, cuyos famosos chocolates frecuentaron aristócratas, políticos, poetas y artistas. En su majestuoso salón se celebraron multitud de bailes de máscaras a los que asistían las damas más elegantes de la ciudad. De hecho, la hermana del conde de Cervellón disponía de una cuenta de «gastos para ropa y alfileres». El Archivo Histórico de la Nobleza conserva la correspondencia de la marquesa de Noguera y numerosos documentos de poderes otorgados por ella para gestionar las abundantes propiedades que tenía y explotaba por toda la geografía española.

Una de sus posesiones en explotación era la dehesa de la Pulgosa, en Jerez de los Caballeros, Badajoz, cuando salió a remate el arriendo «a pasto, bellota y labor» de la citada finca, los pliegos de condiciones para la doble subasta estaban en Madrid en las oficinas del duque de Fernán Núñez, calle de Santa Isabel, 42 y 44, que era su residencia. La marquesa de Noguera también tenía acciones de la Compañía de Diligencias de Postas Generales. Además, como era frecuente en las damas aristócratas de la época, María del Pilar Osorio se dedicó a las obras de caridad y financió conventos y oficios religiosos, prueba de ello es la noticia en prensa que anunciaba «la indulgencia plenaria de Cuarenta Horas en la iglesia de Santo Tomás», cuya misa costeaba ese día la marquesa de Noguera y predicaba el «cura párroco de Baldemoro».

María del Pilar Osorio también fue una mujer de mundo, en 1856 obtenía del Montepío militar seis meses de licencia para viajar al extranjero. Quizá fuera a París a visitar a su sobrina, pues su esposo fue allí embajador de España. María del Pilar Osorio y la Cueva falleció en Madrid el 21 de enero de 1862, «sus sobrinos, los demás parientes, testamentarios y amigos» la recordaban con una misa aniversario en la real iglesia del colegio de Santa Isabel, próxima a su residencia. A su muerte instituyó por heredera de los numerosos bienes y joyas que poseía a su sobrina la duquesa de Fernán Núñez. En la reseña de las alhajas de su testamento, otorgado en Valencia el 3 de octubre de 1860, el diamantista Félix Samper valoraba sus joyas, 19 piezas tasadas por la cantidad total de 135.530 reales de vellón. La partida más cara eran tres alfileres corsag de brillantes cuyo importe ascendía a 32.000 reales. Sortijas de brillantes y esmeraldas, diamantes, rubíes, topacios, aretes de brillantes, broches de perlas, brillantes y cristales verdes y morados. Un collar de tres hilos de perlas que valía 11.000 reales, otro de ocho hilos con broche de perlas y brillantes por 16.000, pulseras de perlas y amatistas. Y un fastuoso collar de un hilo de brillantes con 62 chatones y colgantes tasado en 57.000 reales por el experto. Además, varios papeles con gemas sin engarzar.

Sin duda, sus joyas mostraban su sofisticado gusto artístico forjado en un ambiente culto e internacional. Probablemente, María del Pilar Osorio y de la Cueva continuó pintando en su entorno particular, con medios a su alcance con los que seguir ejercitándose en su afición. Pero no dejó pasar la oportunidad de obtener el preciado título de académica de mérito que tantas jóvenes anhelaron, incluso las más ilustres aristócratas.

MAE, Mariángeles Pérez-Martín, diciembre 2022.

 

Pérez-Martín, Mariángeles. Ilustres e ilustradas. Académicas de Bellas Artes en España, ss. XVIII-XIX. Valencia, Tirant lo Blanch, 2020.

GARÍN ORTIZ DE TARANCO, Felipe María. La Academia Valenciana de Bellas Artes. El movimiento
academicista europeo y su proyección en Valencia. València: F. Doménech, 1945.

 

 

ARASC. Legajo 72/3/27. “Carta de María del Pilar Osorio y la Cueba”. Valencia, 17-VII-1819.

ARASC. Libro de actas de la Real Academia de San Carlos 1813-1821. “Junta ordinaria en 18 de julio de
1819”, p. 219; Libro de Individuos desde su creación 1768-1847, p. 142.

 

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Otero Fontán, Cándida

Otero Fontán, Cándida

Otero Fontán, Cándida (Señora de Prósperi)

 

Pontevedra, 1846 – Vigo, 1915

Cándida Otero, también conocida como Señora de Prósperi, se dedicó profesionalmente a la fotografía durante cuarenta y cinco años, logrando notable prestigio y reconocimiento entre clientela y crítica. Como autora, se especializó en el retrato femenino e infantil, aunque también realizó postales y colaboró como corresponsal gráfico para diversas publicaciones.

Otero Fontán, Cándida

 

Cándida Filomena Otero Fontán nació en Pontevedra el 28 de octubre de 1846, en el seno de una familia acomodada. Era hija de Isidro Otero de Dios, agrimensor de profesión y perito de la junta de evaluación de Pontevedra (que figuraba, además, como uno de los cuarenta mayores contribuyentes de la ciudad), y de Sebastiana Fontán Barcia, que administraba la casa. Cándida Otero era la menor de cuatro hermanos: Pilar (maestra), Dolores y Victoriano (médico), y, aunque desconocemos los estudios que realizó, por las profesiones de sus hermanos se advierte que en su familia se valoraba la educación escolar.

Fue en Pontevedra donde debió conocer a Felipe (Filippo) Prósperi Cortechi, actor de una compañía teatral italiana que durante los años sesenta recorrió distintas ciudades españolas hasta que en 1866 se estableció en Vigo, donde abrió un gabinete fotográfico y a partir de entonces se dedicó a este floreciente negocio, aunque nunca abandonó por completo el teatro. La autora se casó con Felipe Prósperi, que era casi treinta años mayor, el 25 de septiembre de 1869 en la iglesia de San Bartolomé, con quien a partir de entonces formó también pareja profesional, aunque el nombre de ella quedó invisibilizado bajo el sello comercial del apellido Prósperi.

En 1867 el italiano abrió su primer estudio fotográfico en Pontevedra, asociado con Vicente Villar (aunque este se independizó al poco tiempo), y, tres años después, abrió un nuevo gabinete en Vigo llamado Fotografía Italiana – F. Prósperi. Apenas tenemos información sobre la actividad de Cándida Otero desde el enlace hasta su llegada a Vigo en 1876, pero lo más probable es que la vida del matrimonio se desarrollara entre ambas ciudades y que ella regentase el gabinete fotográfico de Pontevedra y él el de Vigo, que pasó a denominarse Fotografía Italiana – F. Prósperi y Señora tras la incorporación de la autora.

A partir de entonces, momento en que son reconocidos como fotógrafos acreditados y la ciudad está experimentando un proceso de evolución urbana y demográfica, se produjo un importante aumento de la clientela. El estudio de la pareja, que fue cambiando de establecimiento siempre en busca de la mejor ubicación, destacó por la constante preocupación por incorporar medios y técnicas innovadoras en los procesos fotográficos (desde el marfilotipo hasta el bromuro de plata, pasando por prácticas menos habituales en España como el ferrotipo).

Con el tiempo, el gabinete ganó en consideración y prestigio. Los trabajos del matrimonio fueron premiados, al menos en dos ocasiones, primero en la Exposición Local de A Coruña de 1878 y posteriormente en la Exposición Regional de Pontevedra de 1880, con medallas de bronce y de cobre respectivamente. Durante estos años, Felipe Prósperi ejerció también como reportero gráfico, fotografiando festividades, acontecimientos o vistas pintorescas, mientras Cándida Otero permanecía al frente del establecimiento. La autora, especializada en retratos femeninos e infantiles, logró un gran reconocimiento entre la clientela, e incluso la prensa local se refirió a ella como una “notable artista”.

Tras la muerte de Felipe Prósperi el 13 de mayo de 1899, a consecuencia de una “neumonía infecciosa”, Cándida Otero continuó sola con el estudio fotográfico durante ocho años, como Viuda de Prósperi. Hasta que en 1907 se asoció con el fotógrafo portugués Jaime de Sousa Guedes Pacheco, inaugurando la marca J. Pacheco y Viuda de Prósperi – Fotógrafos. Durante estos años, la pareja profesional continuó dedicándose a la realización de retratos y postales fotográficas, pero también trabajaron como corresponsales gráficos para diversas publicaciones como La Ilustración Gallega y Asturiana, Ilustraçâo Portuguesa o Vida Gallega, y exploraron nuevas oportunidades laborales.

A partir de 1915 Jaime Pacheco continuó su actividad en solitario, con el nombre de Fotografía Pacheco, ya que el 7 de marzo de dicho año falleció Cándida Otero a causa de un sarcoma del brazo, a los sesenta y ocho años, tras toda una vida dedicada profesionalmente a la fotografía.

 

MAE, Blanca Torralba Gállego, abril 2021

1878. Exposición Local de La Coruña. Medalla de bronce.

1880. Exposición Regional de Pontevedra. Medalla de cobre.

 

 

 

GONZÁLEZ MARTÍN, G., “Orígenes de la fotografía en Vigo (1850-1880)”, Boletín Instituto Estudios Vigueses, 1, 1995, pp. 199-221.

PADÍN OGANDO, F., “CÁNDIDA OTERO (1846-1915)”, https://www.fotografaspioneiras.com/index.php/2017/11/26/candida-otero-ii/ (consulta: 25/03/2021).

RODRÍGUEZ MOLINA, M.ª J. y Sanchis Alfonso, J. R., Directorio de fotógrafos en España (1851-1936), Valencia, Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, 2013.

SENDÓN, M. y SUÁREZ CANAL, X. L., Arquivo pacheco, álbum. Vigo, Centro de Estudos Fotográficos, 1993.

TABOADA RIVADULLA, R., Das feiras aos gabinetes – A fotografía en Pontevedra 1865-1960, Pontevedra, R. Taboada imp., 2015.

VEGA, C., Fotografía en España (1839-2015): historia, tendencias, estéticas, Madrid, Cátedra, 2017.

Faro de Vigo (22/02/1876)

Faro de Vigo (16/02/1882)

Faro de Vigo (02/02/1904)

Faro de Vigo (25/08/1912)

Ilustraçâo Portuguesa

Ilustración Española e Asturiana

Vida Gallega

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Ovalle y Castañeda, María de

Ovalle y Castañeda, María de

 

Astorga, León, ? – doc. 1881 Madrid


Pintora, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1881.

Ovalle y Castañeda, María de

 

María de Ovalle y Castañeda fue una pintora natural de Astorga, León. Residía en Madrid (calle Luzón, 11, principal) cuando presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1881 una pintura titulada Perdiz (estudio del natural) (47 x 37 cm). Era discípula de Eduardo Balaca.

 

MAE, Mariángeles Pérez-Martín, marzo 2021.

Perdiz (estudio del natural). 1881. Pintura (47 x 37 cm). Paradero desconocido.

Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, 1881.

Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881, p. 99.

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