Musidora (Roques, Jeanne)

 

París, 1889 – París, 1957

 

Musidora, nombre artístico de Jeanne Roques, fue una directora, productora, escritora y actriz francesa. Estrechamente vinculada al arquetipo de mujer fatal, guarda proximidad con el movimiento surrealista.

Musidora (Roques, Jeanne)

 

Musidora, nombre artístico de Jeanne Roques, fue una directora, productora, escritora y actriz francesa. Estrechamente vinculada al arquetipo de mujer fatal, guarda proximidad con el movimiento surrealista.

Jeanne Roques, más conocida como Musidora, era hija del profesor de canto y compositor Jacques Roques y de la pintora y feminista Marie Porchez, ambos de convicciones socialistas. Jeanne creció en un entorno intelectual, culto y politizado, de ideas muy avanzadas para la época. Si bien comenzó estudiando pintura, pronto se decantó por la actuación. Para su debut tomó su nombre artístico de Fortunio, de Théophile Gautier, Musidora, el «regalo de las musas». En 1910, Musidora entró en la escena teatral parisina: su papel en La nuit de noces era breve, pero encandiló al público. Apenas tres años después, la actriz aceptó su primer papel cinematográfico, Les misères de l’aguille (Raphael Clamour, 1913) y quedó deslumbrada por el nuevo medio.

Mientras trabajaba en los escenarios del music-hall y el cabaret, conoció a Louis Feuillade en Les Folies-Bergère. El realizador captó inmediatamente la fotogenia de su mirada y le ofreció un papel para Severo Torelli (1914), el primero de sus 28 filmes en colaboración. Durante la Gran Guerra, con Feuillade movilizado, hubo de trabajar para otros realizadores; pero a la vuelta de su colaborador —desmovilizado por enfermedad—, ambos emprendieron su trabajo conjunto más exitoso, el serial de misterio Les Vampires (1915), en el que ella interpretaba a Irma Vep, femme fatale malvada y criminal. El personaje se convirtió en un mito de posguerra, tanto entre el público como entre los intelectuales, destacando la fascinación que ejercía sobre los surrealistas. Musidora retomó un papel similar para el nuevo serial de Feuillade, Judex (1916). Ambas obras asentaron definitivamente a la artista en el estrellato internacional.

Ese mismo año, dio el salto al otro lado de la cámara y dirigió Minne (1916), convirtiéndose en la tercera mujer directora del cine francés. Las pérdidas (30 000 FRF) la obligaron a volver a la actuación. Tras protagonizar Chacals (André Hugon, 1917) y la obra La Revue sensationelle (1917), en la que denunciaba la drogadicción que sufría París durante la guerra, Jeanne volvió a probar suerte con la dirección con La Vagabonde (Eugenio Perego y Musidora, 1918), basada en una novela de Colette. Siguió compaginando teatro y cine; sin embargo, sus posteriores proyectos como directora se torcían o no llegaban a buen puerto. Con el fin de controlar sus proyectos, fundó la Societée des Films Musidora, donde asumió tareas de realización, adaptación e interpretación. Su siguiente filme, La Flamme cachée (Musidora y Roger Lion, 1918), obtuvo muy buenas críticas, pero sólo pudo estrenarse en una sala y generó cuantiosas pérdidas. Pese a todo, perseveró en su afán y, para su siguiente obra, Vicenta (1919), escribió el guion y compuso lo que, años después, sería conocido como story board. No la arredraron los problemas de rodaje ni la tibia recepción y emprendió Pour Don Carlos (Musidora y Jacques Lasseyne, 1920), ambientada en las guerras carlistas y rodada en Guipúzcoa. Los críticos que asistieron al pase de prensa en el que se exhibió el montaje completo alabaron el filme; sin embargo, ningún exhibidor estaba dispuesta a pasarla por sus salas hasta que no redujera la duración de tres horas. Finalmente, Musidora se hubo de recortarla y estrenarla como La Capitana Allegria. El filme no impresionó a los franceses, pero maravilló al público español. Ello, unido al hecho de haber conocido allí al rejoneador Antonio Cañero, que será su pareja durante varios años, la llevaron a emprender largas estancias en España.

Su etapa española comenzó con la gira teatral El día de Musidora, pero pronto volvió a colocarse tras la cámara con Sol y sombra (1922), adaptación la novela de Marina Star, que Musidora codirigió con Jaime de Lausen, que sirvió de enlace idiomático entre la artista y el equipo español. Ambientada en el mundo taurino, era un melodrama de clase que contó con el protagonismo de Cañero y Musidora, que asumió el doble papel de sirvienta andaluza y turista extranjera. De nuevo, la obra funcionó mejor en la taquilla española que en la francesa: «Una francesa ha hecho una película absolutamente española, de espíritu español», declaró Alfonso XIII. Ni las deudas ni la cornada recibida durante el rodaje la desanimaron y, poco después, dirigió el cortometraje Una aventura de Musidora en España (1922) —un sorprendente acompañamiento para su nueva gira— y La tierra de los toros (1924). Esta última aprovechó la prohibición de corridas inmediatamente posterior al golpe militar de Primo de Rivera para realizar un documental sobre la vida cotidiana en una ganadería e intercalarlo con escenas de ficción protagonizadas por Musidora y Cañero. El abandono de este último fue precisamente la causa del retorno de Musidora a París: «España fue para mí el amor, tal vez el más hermoso… Pasó, como en el film se esfuman las imágenes, de un sueño… Yo ya estoy un poco desengañada… Todo es cuestión de resignarse y saberse conformar…» (Muchas Gracias, 23/10/1926).

En Francia, todavía dedicó un par de años al cine y el teatro, pero anunció su retirada después de su aparición triunfal, como Reina del Cine, en el carnaval de 1926. Dedicó el resto de su vida a la escritura —canciones, poesías y las novelas Arabella et Arlequin (1928) y Paroxysmes (1934)—, trabajando como profesora de dicción en el conservatorio de Reims, primero, y en distintas tareas dentro de la Cinemathéque Française, a partir de 1944. Sólo regresó a la dirección con el cortometraje La magique image (1950). Falleció el 7 de diciembre de 1957.

Luis Pérez Ochando, 2020, Universitat de València

 

 

 

 

CALLAHAN, Vicki. Zones of Anxiety: Movement, Musidora and the Crime Serials of Louis Feuillade. Detroit: Wayne State University Press, 2005.

CAZALS, Patrick. Musidora, la dixième muse. Paris: Henri Veyrier, 1978.

 

DURAND, Jacques, «Soleil et ombre». En: ARNAUD, Philippe (ed.). La Persistance des images. París: Cinémathèque française, 1996.

TIERCHANT, Hélène. Musidora. La première Vamp. Paris: Télémaque, 2014.

 

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